EL Observador

9:33 hrs. Martes 09 de agosto de 2016 Viviana Orozco Vega

Todos tenemos algo de niños en nuestra alma

En el año 1952 la Organización de las Naciones Unidas instauró el Día del Niño, con el fin de destacar y dar mayor importancia a los derechos que tienen los más pequeños de este mundo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, tal como ha ocurrido con otras festividades, se ha perdido la verdadera razón de celebrar y se ha vuelto una instancia para comprar objetos materiales, los que muchas veces pueden ser muy costosos.

Por mi parte no estoy en desacuerdo en hacer regalos a los niños, al contrario, creo que un pequeño juguete puede alegrar mucho a un pequeño, pero también creo que es necesario que en la celebración del Día del Niño, los adultos sepan y tomen conciencia del sentido real de la celebración y sobre todo de la importancia que tiene ese pequeño o pequeña en este mundo.

He tenido la fortuna que desde pequeña mis padres siempre han conmemorado el Día del Niño, entregándome un pequeño regalo que obviamente me alegraba, con mi hermana hicieron lo mismo y con los más pequeños que hoy están en mi hogar, las cosas no han cambiado. Siempre habrá un juguete en esta fecha.

Los niños no entienden las cosas, a menos que un adulto las explique, por eso siempre entendí que hay algunos padres no tenían las posibilidades de comprar algún juguete o algo esperado a sus hijos, por lo que nunca debía exigir, sino que, siempre que fuera posible, mis padres me darían todo lo que quisiera.

Pero el regalo más importante que me han dado mis padres y que con el tiempo continúan entregándome a diario, es el tiempo de escucharme. A pesar de los quehaceres que puedan tener, siempre existe tiempo de sentarse, escucharme, aconsejarme y sobre todo entregarme su cariño, cosas tan simples de entregar, que muchos padres hoy no son capaces de dar.

El pasado domingo, en muchas comunas de la Provincia de Quillota se llevaron a cabo celebraciones para entretener a los pequeños, con shows y juegos que fueron la oportunidad perfecta para que los padres salieran y compartieran con los hijos. Pero, ¿cuántos padres realmente disfrutaron junto a sus hijos? Porque puede resultar muy fácil sacar a pasear al niño y que este se divierta, para luego volver a la rutina diaria, en que ni siquiera saben qué sienten sus hijos.

Los adultos debemos tener claro que el alma de niño siempre debe estar viva, pues esa es una forma importante para comunicarse con los más pequeños, para estar cerca de ellos y para celebrar realmente el día del niño a diario, compartiendo y preocupándose no solo de que tengan cosas materiales, sino también el cariño y amor de los "grandes niños de la casa".



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