EL Observador

13:08 hrs. Martes 19 de julio de 2016 Francisco Calderón Quinteros

En este invierno, no nos quedemos de brazos cruzados

Luego de las fuertes lluvias, vienen las bajas temperaturas. Llega la hora de prender las estufas, poner más frazadas en las camas y preparar todas aquellas recetas calentitas para apaciguar el frío. Por lo menos, eso es lo que hacemos la mayoría.

Sin embargo, hay un grupo de chilenos que no tienen la misma suerte que nosotros. Me refiero a aquellos que tienen como hogar las aceras o las bancas de las plazas y que, cuando llega el invierno, sufren más que nadie. Se trata de los individuos que pocos ven: las personas en situación de calle.

Es cierto, el gobierno dispone de lugares para recibir a aquellos que no tienen casa, como el albergue transitorio del Plan Invierno instalado en La Calera o en Quilpué, que buscan salvaguardar la vida de estas personas en esta complicada estación del año. Sin embargo, los recursos del Estado no son suficientes para acoger dignamente a todas las personas que lo necesitan.

Los planes de gobierno no cuentan con los recursos necesarios, ya que, aunque las fundaciones o municipalidades que se adjudican los proyectos, hagan malabares con el dinero, simplemente no alcanza. Es como si, de antemano, desde el Ministerio de Desarrollo Social consideraran como ítem establecido el factor de "solidaridad de las personas" al momento de elaborar los programas.

Lamentablemente, estamos en un país que aún no logra garantizar dignamente la vida de todos sus habitantes, ya que aún hay personas que mueren de frío en las calles. Es que aún las autoridades no saben claramente cuál es la situación que viven muchas personas sin casa en el país.

Por esto, en pocas semanas más, el gobierno realizará un Registro de Personas en Situación de Calle, que será un catastro mucho más detallado que los que se han hecho anteriormente y que sentará las bases para nuevos proyectos gubernamentales del futuro. Un gran paso que servirá para que los recursos destinados sean los que se requieren.

Sin embargo, mientras tanto algo hay que hacer. No nos podemos quedar de manos cruzadas viendo como el sistema no abarca en su totalidad las necesidades de las personas en situación de calle.

Estamos en una los meses del año más críticos para aquellos que no tienen hogar. Por esto, es la hora de mirar nuestro entorno y movilizarnos para ayudar a quien lo necesite. Salir un minuto de la comodidad de nuestro hogar y pensar en aquellos que no tienen la suerte que tenemos la mayoría.

Acerquémonos a las instituciones de nuestras comunas que ayudan a los que están en situación de calle, como el BanAmor de Quillota, al albergue transitorio de La Calera o a las parroquias que todo el año trabajan para quienes lo necesitan. Por último, salgamos a dar una ronda por el centro para ver si alguien requiere ayuda. Es un mínimo esfuerzo, que puede cambiar la realidad de muchas personas y hasta salvar vidas.



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