EL Observador

14:16 hrs. Viernes 08 de julio de 2016 Ricardo Maturana Otey

La verdadera fiesta está de vuelta

De golpe y porrazo volvemos a la realidad nuestra de cada día. Como decía el recordado cronista deportivo Julio Martínez: "Y ahora, a lo nuestro". Después de celebrar como corresponde los logros internacionales de la Selección Chilena regresamos a lo que cada semana nos compete donde las gambetas de Alexis Sánchez, el despliegue de Arturo Vidal, la entrega de Gary Medel y las atajadas de Claudio Bravo pasan a ser solo un recuerdo y tienen menos importancia de la que tenían hace dos semanas.

Unión La Calera y San Luis inician una nueva temporada de nuestra competencia local, esa que no tiene nada que ver con el oasis de ganancias económicas y deportivas que genera La Roja de Todos. Y es que es totalmente claro que la Selección no es el reflejo de la competencia interna.

Volvemos al fútbol chileno y los clubes con sueldos impagos, jugadores cesantes, instituciones desafiliadas por malos manejos y donde pagan los hinchas y clubes con tradición, mientras quienes se llevaron todo no tienen castigo, amparados por una directiva que oculta la cabeza como el avestruz y se hace la loca.

Alexis Sánchez elude a tres rivales y filma un comercial que aumenta su cuenta corriente. Mientras, en nuestro fútbol, los dirigentes aceptan campeonatos sin descenso o con reglas que anulan la competitividad, amparando un sistema maligno y poco atractivo que genera que los dueños de los clubes conformen planteles baratos -o austeros para usar un eufemismo- donde gasten lo mínimo y exista un alto índice de jugadores sin club, cesantes de la pelota.

Vidal anota un golazo desde afuera del área en la Bundesliga y en Chile Estadio Seguro y el Canal del Fútbol hacen de todo para alejar a los hinchas de los estadios, pero no importa, total los dirigentes tienen parte de la torta asegurada gracias a la televisión.

Este sábado Unión La Calera y San Luis comienzan a demostrar para qué están. Los caleranos en una situación a lo menos compleja en lo deportivo y en lo institucional -quizás como pocas veces antes- y los amarillos con la misión de no repetir el sufrimiento de la temporada anterior y lograr mantenerse por muchos años en Primera División.

Los hinchas de uno y otro equipo vuelven a las preocupaciones semanales y a brindar ese apoyo sincero, del alma y con pasión irrestricta por sus colores. A partir de ahora no hablarán de Charles Aránguiz o el "Gato" Silva, ahora otros serán los apellidos y los intereses. La fiesta ya comienza y desde esta tribuna solo esperamos de corazón que tanto rojos como amarillos lleguen bien preparados a esta fiesta, por el bien de todos.



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