EL Observador

9:49 hrs. Viernes 01 de julio de 2016 Felipe León Díaz

El trabajo colaborativo es clave para el futuro de las organizaciones culturales

Desde las organizaciones sociales o comunitarias, muchas de ellas ligadas a la cultura y la juventud, durante años se valoró la autogestión como un mecanismo para concretar diversos proyectos e iniciativas, sin tener la necesidad de acudir a las municipalidades u otro organismo público. Esta forma de ver el trabajo social permitía actuar con cierta independencia, evitando caer en la conocida "vuelta de mano" que piden algunos políticos cuando llega el período de las campañas.

Pero hoy creo que el paradigma debe cambiar. En ese sentido, el trabajo colaborativo es el sendero que ahora las agrupaciones culturales o sociales tienen que recorrer para aspirar a la concreción de proyectos más ambiciosos. Esto además permite acceder a recursos necesarios para valorar la labor de las organizaciones, permitiéndoles desarrollar actividades con los implementos adecuados, ofreciendo un "producto" de calidad para las audiencias.

Y a nivel local existen ciertos ejemplos. Uno de ellos es el de organizaciones que trabajan en conjunto con las autoridades. Por ejemplo, la Unión de Músicos de Marga Marga (UMA) recibió por parte de la Municipalidad de Quilpué una oficina en el nuevo Centro Cívico de la Ciudad del Sol, ubicado en pleno centro de la comuna. Hoy muchos están sorprendidos por esta noticia, porque se trata de una agrupación nueva y conformada principalmente por jóvenes, pero también es cierto que el trabajo duro da frutos.

En Limache también hay experiencias dignas de destacar. La Casa Cultural "El Tucúquere" de Limache Viejo ya obtuvo su personalidad jurídica y está desarrollando diversos talleres para la comunidad, trabajando en conjunto con los vecinos para, por ejemplo, elaborar una huerta comunitaria. También, el Centro Cultural "La Semilla" de Limachito está vinculándose con la gente e instituciones del sector y otras ciudades, para desarrollar iniciativas en el ámbito de la ecología, las artes y la educación.

La labor de estas organizaciones dan cuenta de que el trabajo colaborativo es clave. Caminar solo por un mismo camino no tiene sentido. Eso sí, la independencia política, religiosa o de otra índole es primordial, para que así las agrupaciones no sean instrumentalizadas, especialmente por candidatos con fines electorales, un fenómeno muy habitual por estos días, donde algunos, con total falta de transparencia, tratan de aprovecharse del buen momento de ciertas entidades, para obtener frutos políticos, sin interesarles en realidad las ideas que motivan a sus dirigentes y asociados.



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