EL Observador

9:48 hrs. Viernes 01 de julio de 2016 Andrés Gonzalez Valencia

Desembarco en Quintero 1891

La ocupación de la ciudad de Valparaíso, y que virtualmente acaba con la Guerra Civil de 1891, comenzó nueve días antes con el desembarco del Ejército Constitucional en Quintero; importante bahía que proporcionaba un refugio natural a la escuadra y al descenso de las brigadas de asalto terrestres que deberían emprender rápida marcha hacia el puerto.

El Presidente Balmaceda, en cuanto recibió la noticia de la campaña militar al sur, y producto del desconociendo del puerto final de arribo, ordenó al General Alzérreca estudiar la línea de batalla más segura y estratégica en caso de un desembarco en Quintero. En esta plaza, regía el mayor Belisario Athas, a quien se le ordenó no entrar en combate en caso de desembarco, sino que permaneciera en el lugar para informar cuanto pudiera del asalto, hasta que las fuerzas enemigas fueran superiores a las suyas.

Los invasores debían comenzar las maniobras a las 4 de la mañana del 20 de agosto, pero durante la noche -mientras aun coordinaban el desembarco- producto del influjo de la corriente y del viento, el convoy fue arrastrado a unas 10 millas hacia el norte, casi frente a Zapallar.

Fue este errado arribo a la costa el que encendió las alarmas en Quintero; cuando a eso de las 6 de la mañana, el vigía notó la presencia de la Escuadra Nacional compuesta por 16 embarcaciones. Athas comunicó el inicio del desembarco, cortó la línea telegráfica y se retiró con un equipo portátil a alturas más seguras para continuar informando.

El desembarco se inició a eso de las 9.30 de la mañana, concluyendo cerca de las diez y media de la noche. Inmediatamente, las tres brigadas debían emprender marcha al sur, con el fin de avanzar tanto terreno fuera posible antes de entrar en combate. Ya en tierra, la 2° Brigada -dividida en 2 grupos- se puso en marcha hacia Colmo por el camino de las Tres Palmas y por el camino de las casas de Quintero hacia el caserío de Dumuño; la Primera se dirigió por el camino costero hacia Concón Bajo; y por su parte la Tercera Brigada, producto de la densa neblina que cubrió la costa durante el anochecer, se dividió accidentalmente en dos cuerpos, uno en dirección a Colmo y el otro por el camino de la costa.

No se tenía conocimiento de la ubicación del enemigo y menos del plan defensivo en Concón. Esto, hasta las ocho de la noche, cuando la Primera Brigada se encuentró con la línea de defensa balmacedista, quedando de manifiesto la presencia de tropas leales al sur del río, formándose así el escenario de la encarnizada Batalla de Concón del 21 de agosto de 1891.



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