EL Observador

9:23 hrs. Martes 28 de junio de 2016 Gustavo Boldrini Pardo

Sequías y lluvias literarias

Aunque la Dirección Meteorológica o la Estadística digan que no, todos sabemos que antes llovía más. Que las lluvias duraban días y días y que los crudos inviernos producían tanta alegría como el sol en el verano.

Hoy, ya no es así; la lluvia escasea y cuando cae todos se esconden y miran enojosos hacia el cielo. "¡Está lloviendo!", gritan con rabia. Se olvidan que días antes lloraban por culpa de la sequía.

Entonces, si para muchos, la poca lluvia, hoy, es sinónimo de "mal tiempo" o, de "catástrofe"; otros ya la consideran un recuerdo o una imagen literaria. No escribiría esto sin el contento que me produjeron las insospechadas lluvias de abril.

Leer que el río Petorca, como en agosto de 2015, ha vuelto a bajar con ímpetu y que el río Ligua se libera del fango negro de sus orillas, me parece algo entre la fantasía y el milagro. La lluvia "sonaba" tan increíble que Soledad llama a una radio liguana para preguntar si es cierto:
"¿Señorita, llueve en La Ligua?". Y hubo un silencio. "¡Sí, ayer chispeó un poco!". "¡Muchas gracias!, ¿y ahora, llueve?" Silencio nuevamente. "¡Sólo unas cuantas gotitas!"

Esa simple respuesta basta para forzar la memoria y magnificar las terribles lluvias liguanas. La más copiosa fue la de 1965, pues tras el terremoto, en agosto se vinieron furiosos los temporales. El Petorca se desbordó, rompiendo la barra del río. Y a los que aún no creen que antes llovía hasta dos días sin parar, cuento que en junio de 1977, en La Ligua llovió más de cincuenta horas seguidas. Son simples datos y bastan para probar y pensar que antes llovía más, y que, si ahora no llueve, los recuerdos y la literatura deben detener la sequía y provocar un imaginario "Diluvio Regional".

"Hoy han vuelto otra vez los recuerdos / con la lluvia que siento caer..." y yo sé que TheRamblers certifica que lluvia y recuerdos son parte indisoluble de la más bella de las nostalgias. "¿Hay algo más triste que un tren de carga detenido bajo la lluvia?", pregunta Neruda. Esa imagen, nos toca a quillotanos y caleranos porque nos cala y, además, la vimos en Ritoque, en Las Cabritas... Tren y lluvia son una magnifica visión de antaño. Mi amigo Carlos Poirier de La Calera, me cuenta que en un viaje al Norte, en la abandonada estación de Palos Quemados, vio a un puma, estilando, que miraba triste el paso del convoy.

Antes llovía más... y si se viene muy fuerte el cambio climático, inventaremos más lluvias. Soñaremos temporales que inunden esos sequedales de Quínquimo y Pucalán, Jaururo y El Blanquillo... No habrá lugar, en esos últimos días del mundo, para los que digan que hoy llueve poco.

Sin embargo, si avanza la sequía, muchos regresaremos al Sur, y en las estaciones mojadas de la Araucanía seguiremos soñando nuestras antiguas lluvias, nuestro vagón de tren bajo ellas, al puma mojado, el desborde del Petorca y sentiremos deseos de regresar, por amor, a este querido desierto tan lluvioso.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.