EL Observador

9:12 hrs. Viernes 10 de junio de 2016 Felipe León Díaz

Primeros pasos para dignificar el trabajo de los músicos

El arte, para quienes lo practican, es su trabajo. Al igual que el obrero que construye un edificio y a fin de mes espera un sueldo, para el artista cada presentación o muestra de su talento es una acción o labor que debe ser bien remunerada. Y cuando nos referimos a la música estamos hablando de lo mismo, porque esta disciplina artística es muchas veces mirada como un elemento "decorativo" en ciertas actividades y no es valorada como tal por la comunidad.

Pero la desvalorización de la actividad musical es también responsabilidad de los mismos músicos. Cuando buscamos escenarios para presentarnos en vivo no cobramos, porque preferimos tener la oportunidad de mostrar nuestro talento, considerando que éstas siempre son escasas. Y tampoco existe la intención del dueño de un local nocturno u otro de pagarle al artista porque, como no es conocido, no llevará público a su negocio, por lo tanto no es rentable.

De la reflexión anterior parte la raíz del problema. En primer lugar, el músico debe cobrar, porque la música es su trabajo. La tarifa puede variar y tal vez dependa de cada uno, pero se debe pedir un pago a cambio de un buen espectáculo. Y por otra parte, el empresario o dueño de un bar, debe entender y valorar que ese cantante o banda irá a su local a trabajar, por lo tanto, lo que corresponde, es pagarle. Incluso ya es tiempo de avanzar en que entre ambas partes se firme un contrato de trabajo, como establece la ley.

En el sector público existen avances más concretos en esta línea, pero aún falta por hacer. Muchas veces los organismos del Estado y las municipalidades priorizan la presentación de agrupaciones musicales consolidadas para atraer la mayor cantidad de asistentes, dejando de lado a los artistas locales. Pero estos últimos también tienen una responsabilidad, porque no pueden quedarse de brazos cruzados esperando que los apoyen. Es importante la organización y la creación de proyectos creativos que apunten a resolver este problema.

Sin embargo, hoy en día existen experiencias positivas en este ámbito. Esto porque la Unión de Músicos de Marga Marga (UMA) cumplirá dos meses organizando un ciclo de bandas en un céntrico local nocturno de Quilpué, con dos proyectos musicales en vivo cada jueves, entregando una vitrina digna para los exponentes de la zona. Cada artista es atendido como se merece y recibe un pago por su presentación, dinero que sale del mismo bar. Por esta senda hay que seguir caminando, con el fin de dignificar el trabajo de los músicos locales.



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