EL Observador

9:20 hrs. Viernes 27 de mayo de 2016 Viviana Orozco Vega

Cambiar de lugar no cambia la cultura de las personas

El pasado 21 de mayo, mientras la Presidenta Michelle Bachelet entregaba su cuenta pública anual en el Congreso Nacional, en Valparaíso, en las afueras quedó demostrada la ignorancia del ser humano al momento de reclamar por lo que creen injusto en este país.

Como es habitual, diversas agrupaciones se organizaron para llevar a cabo una marcha por las calles de Valparaíso, hasta llegar al Congreso. Sin embargo, unas calles antes de llegar, la marcha se vio empañada por los ya conocidos encapuchados, que solo buscan destruir y robar sin pensar ni tener bases sólidas para reclamar por las injusticias.

Desafortunadamente en esta ocasión, dichos encapuchados además de causar daños en tiendas comerciales, causaron la muerte de un trabajador, un adulto mayor que como su enseñanza le dictó, no dejó su puesto de trabajo a pesar de todos los desmanes que ocurrían a su alrededor.

No estoy en desacuerdo con las marchas, al contrario, creo que es bastante válido caminar por las calles con pancartas, gritar diversas consignas y llamar la atención de las autoridades, pero si se quiere causar la atención del resto, se debe hacer con responsabilidad.

Creo que los encargados de convocar a una marcha deberían responder en el caso de que aparezcan los encapuchados y no simplemente disolver la marcha y dejar que un grupo de jóvenes, que no saben a quién reclamar, destruyan lo que muchos han construido con esfuerzo.

¿Acaso creen que destruyendo un pequeño negocio, robando la mercadería de un minimarket están dañando al Gobierno? Evidentemente que no es así y que quienes resultan afectados son pequeños empresarios que con mucho trabajo han levantado sus negocios.

Ante estos últimos desmanes creados por los encapuchados, muchas autoridades y personas de Valparaíso, solicitaron cambiar de ciudad y de fecha la cuenta pública anual, sin embargo esa no es la solución, pues sea en la ciudad que sea, los encapuchados continuarán apareciendo, para destruir y dejar en el olvido las verdaderas causas de las marchas.

Asimismo, quienes quieran hacer desmanes se las arreglarán para llegar, como ocurrió con los destrozos del 21 de mayo en Valparaíso, donde hasta un calerano fue detenido por estar entre quienes llegaron a la capital regional para destruir y en esta oportunidad hasta matar.

Una vez que todo termina, se van a sus hogares sintiéndose victoriosos porque quemaron unos cuantos edificios y saquearon una farmacia. ¡Qué linda enseñanza estamos dando!



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.