EL Observador

9:06 hrs. Viernes 20 de mayo de 2016 Francisco Calderón Quinteros

Una Iglesia Católica presente, pero de verdad

El lunes, el reconocido ?cura obrero?, Mariano Puga, visitó la comuna de Quillota. Aceptó una invitación por parte del sacerdote Felipe Lizama y del alcalde Luis Mella, para conversar sobre la realidad de la comuna y los pasos que ésta debería seguir.

Una visita de suma importancia, puesto que, a sus 85 años, el padre Puga lleva consigo una larga historia de trabajo en comunas extremadamente pobres, fomentando siempre el desarrollo de la Iglesia en las poblaciones. Esto le ha dado una claridad sobre la realidad de nuestro país y los aspectos que deben ser tratados con mayor urgencia.

Fue así, como en su visita a la comuna, conoció la Casa de Acogida de Quillota, compartió con los enfermos y conversó con las autoridades en una instancia de distención y de entrega de experiencias. Fue un momento provechoso, de entrega de opiniones y consejos.

Sin duda, una reunión que responde al espacio relevante que la municipalidad le está dando a la Iglesia Católica en el trabajo comunal, reconociendo su visión como un aspecto importante para un buen desarrollo de Quillota.

Esta es una alianza que no en muchos lados se ve y que tiene como fondo considerar al catolicismo como una entidad participativa en el trabajo comunal y no como una entidad netamente de oración y reflexión.

En este sentido, el sello que el padre Felipe Lizama le ha impregnado a esta comuna, resulta fundamental. Con su mirada de una Iglesia activa y presente, cercana a la comunidad y, sobre todo, humana, ha generado un acercamiento con las autoridades locales.

Esa es la verdadera Iglesia que se necesita actualmente, una que tenga como objetivo el bien común y que no se encierre en la exclusividad para unos pocos. Estar presentes en las reuniones municipales, conocer todos los barrios de la comuna, estar en contacto con las agrupaciones vecinales y ser una fuente activa de opinión y sugerencias para las autoridades es, sin duda, la labor que toda parroquia debería cumplir en su ciudad.

Es relevante destacar esta proactividad católica, puesto que es algo que no sucede en muchos lados. Se suele entender a la Iglesia como un espacio exclusivo para los fieles y es importante que otros párrocos entiendan que el cristianismo es un servicio a la comunidad, una entrega total al prójimo y un duro trabajo dentro de la sociedad.

Es claro que en la unidad de los diferentes actores y agrupaciones sociales, recabando los diferentes puntos de vista por el bien común, está el camino para seguir formando una comuna alegre, con menos pobreza y más humanidad.



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