EL Observador

10:29 hrs. Viernes 02 de diciembre de 2011 Maurice Le Cerf Aravena

Interpretar música modifica el cerebro

Los cambios en la anatomía cerebral y las conexiones entre las neuronas relacionadas con la música, muestran que las zonas que se activan en los músicos profesionales y su localización son distintas respectos de las personas comunes. Además el grado de emotividad y percepción que transmite una pieza musical depende de si el oyente tiene o no conocimientos en la materia.

Se sabe que los sonidos que producen los instrumentos musicales y la voz humana no sólo recrean el oído y conmueven la sensibilidad de quien los escucha, sino que mejoran su salud psicológica y emocional, un efecto que utiliza con fines curativos la Musicoterapia.

También se sabe que el cerebro humano es un órgano plástico que se moldea con los estímulos que recibe desde su infancia, y que el denominado ?Efecto Mozart? hace que los bebés que escuchan música del compositor austríaco a partir de la semana 23-24 de gestación lloren menos, duerman más, ganen peso y tengan mejor plasticidad cerebral después de nacer. No obstante se desconocía que el impacto de la música en las personas que ejercen este arte no sólo hace que su estructura cerebral sea diferente a la del resto, sino que también lo sean sus mecanismos emocionales.

Los músicos y personas sin experiencia musical procesan los sonidos que proporciona la música de una forma muy distinta a nivel cerebral, al punto que el número de zonas que se activan y su utilización son muy diferentes entre estos dos grupos. Esto lo confirman imágenes en tiempo real y en tres dimensiones que se han registrado mediante la técnica de Resonancia Magnética Funcional en una investigación desarrollada por un grupo de científicos españoles (CRC) que analizó los cambios en la anatomía del cerebro y las conexiones entre las neuronas.

Se sabe que las funciones del lenguaje, la música y el ritmo dependen de distintas estructuras. Pero además de la capacidad innata de cada persona para expresarse o para tocar un instrumento, el aprendizaje y el entrenamiento juegan un papel muy importante. Del trabajo de los investigadores españoles del CRC se desprende que el grado de emotividad y percepción que transmite una obra musical depende de si el oyente es músico o no. La prestigiosa revista Nature Neuroscience demostró que escuchar música libera la misma sustancia química en el cerebro que la comida, el sexo e incluso las drogas: la dopamina. Esta molécula está vinculada a los circuitos de recompensa en nuestro sistema nervioso.

Por ahora podremos concluir que la audición musical desde la primera infancia es muy importante para la salud mental y física y que éstas reflexiones nos permiten reconsiderar la definición que da cuenta de que la música es un arte que combina mucho más que los sonidos.



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