EL Observador

8:37 hrs. Viernes 08 de abril de 2016 Ricardo Loyola Loyola

Hernando Lamero Gallegos, el que no conoció Petorca

Ricardo Loyola Loyola / Abogado y presidente de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile

Aprovechando la fecha, en la cual se celebra un nuevo aniversario de la primera fundación hispánica de la Villa de San Ana de Briviesca -como se llamó originalmente Petorca-conviene hacer memoria y revivir lo ocurrido, brevemente, antes de aquella fecha, 4 de abril de 1753, en donde Domingo Ortiz de Rozas funda la ciudad sobre terrenos de los monjes de la congregación de Nuestro Señor San Agustín.

Anterior a los padres de San Agustín, un inteligente y noble navegante, don Hernando Lamero Gallegos de Andrade, hijodalgo natural de La Coruña, desde niño acostumbrado a la vida náutica, figura como el primer dueño español de las tierras del valle de Petorca. Nuestro personaje, llega a las Indias como maestre, viajando en diversas naos que lo llevan a destinos tan disímiles como Nueva Cádiz en la Isla Margarita y los puertos del Perú, a los que acude por existir ?mucha necesidad de gente entendida en la ciencia de la mar? por aquel entonces, pleno siglo XVI. Su misión en estos mares, fue cumplir con la Real Cédula que ordenaba cumplir con las exploraciones en Magallanes, quedando embarcado para este efecto primeramente, en el navío San Luis como piloto, bajo las órdenes de Ladrillero. Luego de una serie de exploraciones entrega a la corona hispana una serie de datos, que fueron útiles para trazar la cartografía del estrecho descubierto por Magallanes, para lo cual se le otorga en recompensa el valle de Petorca, el cual nunca conoció, ya que estando de avanzada edad se retira de la vida de mar a la ciudad de Piura con su mujer, en donde pasa los últimos años de su vida.

En ese momento Hernando tiene como confesor a los Padres Franciscanos a quienes desea entregar en donación para la salvación de su alma las tierras de Petorca, mas el destino quiso otra cosa y de un momento a otro entrega en donación -con este mismo fin-, las tierras a favor de la orden de San Agustín, pese a ser devoto de San Francisco de Asís y ser sepultado con el hábito de este santo. Así las cosas, serán los Padres Agustinos quienes tomarán posesión de esta tierra durante el siglo XVII, desde la desembocadura del río de Petorca hasta su nacimiento, situación que se prolongará incluso hasta el siglo XIX con sendos pleitos, muchos de ellos hasta hoy desconocidos.



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