EL Observador

8:27 hrs. Martes 08 de marzo de 2016 Regina Brito Jeria

Los hombres también son víctimas del machismo

Amo ser mujer y agradezco la capacidad infinita de hacer mil cosas a la vez, expresar mis emociones sin vergüenza y haber podido sentir y parir a mis hijos.

Debe ser difícil que una sociedad no te permita llorar, que te tilden de cobarde si no golpeas de vuelta a quien te agrede y que se te obligue a ser exitoso, sostener a la familia, rendir sexualmente porque se puede sospechar de tu virilidad y, encima, ser reemplazado por un banco de espermatozoides.

No obstante, todas esas imposiciones sociales que sufren los hombres son parte del mismo patriarcado imperante que estableció que el lugar de la mujer era la casa y que no podíamos votar, entre otras inverosimilitudes. En ese sentido, hoy ellos son víctimas de un machismo que si bien es estresante, no es asesino ni abusador. Y aprovechando que hoy se conmemora un nuevo Día Internacional de la Mujer, quisiera seguir dando vuelta el tornillo y decirle a las mujeres, a esas madres que duermen poco, a esas agricultoras que trabajan al sol, a las románticas que sufren por desamor, a las víctimas de golpes e insultos: somos privilegiadas.

Parece broma, pero aunque nos hemos sentido discriminadas quisiera que tomáramos conciencia de que ser mujer ha sido el primer privilegio que se nos dio y está en nosotras el aprovecharlo. Contribuyamos con alegría a una causa que busca valoración, respeto e igualdad de oportunidades en una sociedad que en pleno 2016 discrimina institucionalizadamente por género.

Igual que a muchas, en el ámbito laboral me han hablado con ese tono que implícitamente dice: "Tontita, usted véase bonita no más". También he vivido el machismo en carne, planilla y billetera propia, cuando mes a mes pago el doble que un hombre de mi edad en la isapre, por la mitad de los beneficios. Sin embargo, a pesar de la carga social, más la biológica, donde nos toca sufrir la regla, los dolores del parto, los bochornos, el ser mujer es ya un privilegio y debemos ser las primeras en darle valor a aquella verdad.

Ni la ley ni la religión ni la política nos han dado nuestro lugar, por lo que somos nosotras quienes debemos actuar y decidir, para terminar con la estupidez reinante aún. Podemos educar, desde hoy, de manera diferente, podemos dejar de hablar mal de otras mujeres y de odiar a la nueva pareja de un ex, podemos ser solidarias, involucrarnos más en las decisiones vecinales, informarnos, trabajar y mantenernos sin depender de nadie, aprovechemos los avances, los privilegios, tanto naturales como ganados a punta de quema de sostenes. Si lo creemos de verdad, lo reflejaremos. Feliz día mujeres. Si bien se conmemora una tragedia, es gracias a ello que podemos avanzar y al fin celebrar el hecho de ser mujer, que ha sido una bendición.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.