EL Observador

9:31 hrs. Martes 23 de febrero de 2016 Macarena Gonzalez Muñoz

Aún falta camino por recorrer

Desde los primeros días de febrero, la localidad de San Jorge, en La Cruz dejó de ser un lugar tranquilo, ya que hasta la fecha doce perros han sido envenenados y muertos. Si bien en esta ocasión se mencionó que las mascotas habían sido envenenadas con carne, antes los inescrupulosos lo hacían incluso con vidrio. Un actuar totalmente repudiable.

Según el estudio realizado por la Organización Internacional "World Animal Protection", se destacó la preocupación animal de nuestro país. Fue así como alcanzó el primer nivel latinoamericano en ese sentido, a la altura de países europeos como Dinamarca, pero, ¿está es la realidad chilena?

La Municipalidad de La Cruz ha sido una pionera en el asunto de la tenencia responsable de animales, incluso en la plaza de armas de la comuna, hay un monolito de una mascota que fue asesinada. La consciencia del municipio debería ser una a imitar, por el hecho que los animales tienen los mismos derechos que las personas.

En el último tiempo, nos jactamos de ser un país donde se respetan los derechos de los animales, pero siguen habiendo personas inescrupulosas que, sin importarle la vida de una mascota, la maltratan e incluso en algunas oportunidades le quitan la vida, sabiendo que no tendrán penas de cárcel,

Los legisladores de nuestro país no pueden hacer caso omiso a las peticiones de las organizaciones pro animales y a las cientos de campañas que han realizado las municipalidades de la zona, para que se respete a los animales y que los maltratadores tengan penas realmente altas. Así, al momento de ponerle una mano encima, por lo menos lo pensarían dos veces.

Para que un país crezca, las autoridades no sólo se deben enfocar en un tema económico, sino en lo social, por el hecho que es ahí donde se gestiona todo. Un país donde se maltratan animales, no podrá crecer en otros aspectos, por el hecho que ese actuar sólo demuestra lo subdesarrollados que somos y la mente retrograda que muchos aún poseen.

Si como sociedad no hacemos nada, seguirán produciéndose estos lamentables hechos, que sólo empañan las campañas y acciones de un grupo segmentado de personas. Si todos nos uniéramos, quizás se podrían aumentar las penas de cárcel y así poner de una vez por todas fin a la matanza indiscriminada de las mascotas, ésas que en algunos casos son más que animales, por el hecho que se convierten en un integrante más de las familias chilenas.



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