EL Observador

13:34 hrs. Viernes 29 de enero de 2016 Alfredo Echeverría Mesías

Educar para la felicidad

Alfredo Echeverría Mesías / Profesor de Historia, Magister en Liderazgo y Gestión Educativa

La semana pasada finalizó en Quillota un evento único en nuestro país, el Primer Encuentro Nacional de Municipios por la Felicidad, que contó con la participación de una diversa gama de profesionales quienes reflexionaron sobre un nuevo tipo de sociedad, que sea capaz de construir colaborativamente un modelo que ponga en el centro la felicidad, bienestar y promueva relaciones saludables de las personas.

Este tema de la felicidad es una inquietud emergente en el mundo actual. Existe el llamado Índice de Prosperidad, un completo estudio que elabora desde hace cinco años el Instituto Legatum de Londres y que clasifica a un total de 110 países, cubriendo el 90% de la población mundial. Cada nación se clasifica en 89 variables clasificadas en ocho apartados: economía, espíritu empresarial, gobierno, educación, salud, seguridad, libertad personal y capital social. Entre los primeros puestos encontramos a países tan desarrollados como los escandinavos y anglosajones: Noruega, Dinamarca, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Canadá, Suiza, Holanda y Estados Unidos. España ocupa un humilde puesto 23, por debajo de países como Taiwán o Eslovenia y superando por poco a Italia y Portugal.

También ha tomado fuerza el concepto de la felicidad bruta nacional (FBN) o felicidad bruta interna (FBI) indicador que mide la calidad de vida en términos más holísticos y psicológicos que el producto bruto interno (PBI). El término fue propuesto por Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, en 1972 como respuesta a las críticas a la constante pobreza económica de su país, en un contexto cultural basado principalmente en el budismo.

Paralelamente mientras acontecía este seminario, las redes sociales daban a conocer la noticia del suicidio en España de un pequeño niño llamado Diego de once años, posiblemente afectado por bulliyng, quien en su carta de despedida a sus padres decía que no aguantaba ir al colegio "y no hay otra manera para no ir, por favor espero que algún día puedan odiarme un poquito menos".

El sistema escolar en el mundo debe revisar sus prácticas y contenidos, no sólo el foco debe estar en la búsqueda de la excelencia académica, preparando a nuestros hijos para un mundo competitivo donde se sobrevalora el éxito profesional y económico, como indicador de felicidad y bienestar. Hoy día el desafío es incorporar en el currículum y en los planes de mejoramiento educativo, acciones que promuevan un clima escolar positivo, pudiendo invertir recursos de la ley SEP en estas iniciativas que son la base de una educación que logre sembrar en los corazones de nuestros niños el amor por la vida.



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