EL Observador

12:51 hrs. Jueves 31 de diciembre de 2015 Regina Brito Jeria

El increíble poder de las juntas de vecinos

Son personas anónimas, sin remuneración ni intereses mediáticos, económicos o políticos. Trabajan mucho más de 8 horas diarias y mueven montañas, dineros y sonrisas. Se trata de los vecinos que participan en organizaciones cuya misión es el bienestar del barrio, de sus hijos y de las personas que viven a su alrededor, logrando, por medio de actividades y planificación, que la comuna y el país entero se mueva.

Un ejemplo de ello es la Teletón, pero no esa que vemos en TV, donde los rostros se disfrazan de otros rostros, parodiándose a sí mismos y repitiendo hasta el cansancio frases como "pongámonos la mano en el corazón". Esta Teletón real es aquella donde un par de señoras se ponen a picar tomate y moler palta y transforman su venta de completos en aportes al banco; donde organizan un show como el de San Pedro, en Quillota, con bandas para todos los gustos, juegos para niños y hasta guapetón y vedetón, preocupándose de cada detalle: amplificación, animación, tarjetas con el logo, diplomas de reconocimiento para los participantes. ¡Todo! ¿Cómo se explica que en un distrito con menos de 6 mil habitantes, en su mayoría agricultores, se reúnan más de 10 millones de pesos en dos días? Autonomía, unidad y colaboración, conducentes a logros impredecibles.

Se trata de gestión. Gestión pura, esa que tanto se echa de menos en ocasiones en los sectores público y privado. Se evidencia estos días con las navidades, donde las juntas de vecinos se ocupan de instalar stands, de donaciones de regalos, de embolsar cientos de dulces y convencer a otro vecino de que se disfrace de viejo pascuero aunque haya más de 30 grados de calor, con tal de tener una fiesta para los niños y compartir.

Son estas acciones las que verdaderamente hacen el cambio entre la pasividad y el desarrollo. Es un orgullo ver a ciudadanos que, en lugar de quejarse porque el mundo no cambia, generen la diferencia desde la acción individual que se suma a la colectiva. Nuestros mayores respetos deben ir hacia ellos y, en lo personal, rescatar la destacada participación de las mujeres en las dirigencias vecinales. Quizás no ocupamos altos cargos en empresas, ni aparecemos en televisión, pero hay un rol protagónico, fuerte y efectivo, en las organizaciones sociales, que es necesario visibilizar y valorarlo en cada uno de sus resultados.



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