EL Observador

12:26 hrs. Jueves 31 de diciembre de 2015 Macarena Gonzalez Muñoz

Aún nos queda mucho por aprender

Como no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, el pasado sábado se conocieron los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), donde sorpresivamente en esta ocasión hubo una drástica caída de puntajes nacionales, pasando de 253 máximos el año pasado a sólo 65 este año. En el caso de la Quinta Región, sólo seis estudiantes destacaron, siendo uno de ellos Camilo Garrido Román, de 18 años, que obtuvo 850 puntos en Historia y Ciencias Sociales.

Pero ante esto cabe preguntarse, ¿por qué se instauró una prueba que solo evalúa contenidos y no habilidades? Pues para nadie es una novedad que el sistema educativo chileno tiene grandes deficiencias, y que al compararlo con otros países como Finlandia, resultan ser abismantes.

En el país europeo, los niños ingresan al mundo escolar a partir de los siete años; un poco más atrasados que lo ´normal´ para el resto del mundo. El modelo se basa principalmente en no enviar demasiadas tareas para la casa; el rol del profesor es fundamental, incluso éste tiene plena libertad a la hora de decidir cómo enseñar. Si bien es un plus, también es una gran responsabilidad. Pero sin duda, otro de los puntos que diferencia el sistema finlandés del chileno, es la cultura.

En la nación europea predomina la tradición luterana, centrada básicamente en que la "salvación" se consigue a través de Dios y las Escrituras. Si bien los finlandeses ya no llenan las Iglesias como en años pretéritos, las costumbres han quedado arraigadas en el ADN. La cultura luterana ha ayudado a que los niños aprendan y le tomen el gusto a la lectura, algo muy diferente a lo que ocurre en la realidad nacional, donde los niños casi se sienten obligados a tomar un libro.

Entonces, para el modelo finlandés, la educación que se imparte en los establecimientos educativos, sólo es un factor secundario, puesto que la familia es el eje central del éxito. Si reunimos todos los factores, sabremos el porqué Finlandia encabeza las listas internacionales que evalúan los niveles educativos.

Si en Chile potenciamos el vínculo entre los estudiantes y la familia, si establecemos la responsabilidad y valoramos a las personas por su esencia y no por su situación socioeconómica, quizás podremos seguir los pasos de este país, que a pesar de estar rodeado de potencias como Suecia, Rusia y Noruega, ha logrado brillar por su sistema educativo, que es envidiado internacionalmente, debido a su eficiencia y porque ha posicionado a Finlandia entre los mejores lugares a la hora de hablar de calidad de la educación.



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