EL Observador

13:02 hrs. Viernes 23 de octubre de 2015 Sergio Olivares Palma

Una reforma laboral necesaria

Sergio Olivares Palma / Presidente provincial de la Central Unitaria de Trabajadores

En la edición del día 16 de octubre de "El Observador" se publicó una columna del señor Marcelo Pardo Olguín, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción - Valparaíso, titulada "Una reforma laboral mala para Chile". Dada mi calidad de presidente provincial de la CUT de la Provincia de Quillota, considero un deber manifestar mi opinión, habida consideración que se indica que la reforma laboral está hecha a la medida de la CUT, que en la Provincia de Quillota represento.

En la mencionada columna se hacen una serie de aseveraciones que, a juicio de la CUT, sólo muestra una sistemática negativa a los cambios y a la pérdida de beneficios que una legislación laboral hasta la fecha solo ha protegido al empresariado en desmedro de los trabajadores, no obstante que la Constitución Política de Chile consagra el Derecho a la Igualdad. La legislación laboral actualmente vigente, apunta en sentido contrario, cómo los es por ejemplo la aplicación indiscriminada de los art 160 y/o 161, los cuales son pro empleador y es un arma habitualmente apelada en contra del trabajador y que paradojalmente no se ven afectada con esta reforma en discusión.

La actual ley laboral, en materia de negociación colectiva, es la negación flagrante del derecho colectivo de los trabajadores al permitir que el empleador promueva y organice grupos para negociar convenios que después no son cumplidos, dejando imposibilitados a los trabajadores para negociar con el sindicato. A ese tipo de convenios le asignan el nombre de negociación colectiva, las empresas con un alto número de trabajadores, y que están llenas de convenios que vencen en distintas fechas para que nunca los trabajadores puedan juntarse en una sola negociación. La aspiración es fortalecer el sindicalismo y poder tener igualdad de condiciones a la hora de negociar, negociación que indudablemente los sindicatos y por ende los trabajadores la harán con la responsabilidad de cuidar un empleo y con sentido país.

Cuando la economía del país crecía a tasas importantes, decían que no era conveniente hacer cambios, hoy cuando las tasas de crecimiento son bajas de nuevo dicen que la Reforma Laboral va a generar problemas a la economía y que traerá desempleo. Al respecto me pregunto ¿cuándo será pertinente para el empresariado la oportunidad de realizar estas necesarias reformas? En este mundo moderno del cual nos jactamos pertenecer, tenemos aún una legislación retrógrada, que sólo apunta a una concentración económica cada día más cruel, respecto de los trabajadores.

Si hay algo de lo que nos da cuenta el mundo del trabajo en Chile, es que mientras los pocos que ocupan los más altos niveles de la pirámide social siguen acumulando ganancia, incluso por sobre el valor de los factores con los que aportan a la productividad que generan sus servicios, su comercio o su manufactura, la gran mayoría de los trabajadores chilenos siguen acumulando precariedad, endeudamiento y pobreza.

El problema de las Pymes no tiene que ver con los derechos de los trabajadores, tiene que ver con el acceso a créditos ya que los bancos les prestan dinero a tasas más elevadas que a las grandes empresas por el hecho de ser más riesgosos y eso no se soluciona con la ley laboral. Las Pymes tienen problemas para capacitar a sus trabajadores y sus dueños, ya que el 1 por ciento del impuesto de primera categoría que se ocupa para capacitación a través del Sence solo le sirve a la gran empresa y los montos por este concepto para las Pymes son insignificantes.

El problema de las Pymes tiene que ver con que las empresas grandes a las cuales les venden o prestan sus servicios les pagan cuando quieren, a 120 o más días y muchas veces no les queda capital para seguir trabajando. Llama la atención que se busquen resolver los problemas de fondo e inventen problemas donde no existen.

Finalmente retrotraer a la memoria colectiva, lo que nos afirmaba el padre Hurtado, el cual nos indicaba que ?es muy difícil para los asalariados discutir las condiciones de su trabajo si cada uno individualmente ha de entenderse con el patrón o su representante. Para estar en un pie de menos desigualdad necesitan presentar colectivamente sus peticiones?. Si el Padre Hurtado -fallecido el año 1952- ya pensaba esto y hoy la realidad es la misma, sigo preguntándome, ¿hasta cuándo esperaremos los trabajadores una legislación más justa y equitativa?



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