EL Observador

11:22 hrs. Viernes 16 de octubre de 2015 Marcelo Pardo Olguín

La Reforma Laboral no sólo es nefasta para Chile, sino que además se hace en el peor momento

Marcelo Pardo Olguín / Presidente Cámara Chilena de la Construcción - Valparaíso

Luego de estudiar el contenido de las indicaciones al proyecto de Reforma Laboral enviadas por el Gobierno al Senado para su discusión definitiva, como Cámara Chilena de la Construcción creemos que, lejos de mejorar la iniciativa original, el texto profundiza errores y problemas originales y no aborda lo que realmente necesita Chile, que es tener un mercado laboral más profundo e inclusivo y mejores oportunidades para crear empresa y trabajo para los chilenos.

En efecto, reiteramos que la Reforma Laboral no se hace cargo de los principales desafíos del mercado laboral chileno, como son lograr más y mejores oportunidades de empleo (especialmente para grupos que están fuera del mercado laboral como mujeres, jóvenes y mayores), mejores remuneraciones y mejoras en productividad.

Por eso hoy, cuando comienza la tramitación definitiva del proyecto en el Senado, queremos insistir en que la reforma propuesta por el Ejecutivo desconoce profundamente la realidad de la construcción, un sector donde prácticamente no existen conflictos laborales y en que los trabajadores han alcanzado niveles de ingresos durante los últimos años que superan por mucho el alza promedio de las rentas en el país (entre 2004 y 2014 las remuneraciones del sector aumentaron 55% versus 33% del promedio nacional), por lo que la reforma laboral será extremadamente mala para esta industria, que actualmente trabaja muy bien.

Además de los problemas que traerán la titularidad sindical y el fin del reemplazo en huelga, la ampliación de la negociación colectiva a trabajadores contratados por obra o faena, será un duro golpe a las micro, pequeñas y medianas empresas del sector, las que ya fueron golpeadas por una reforma tributaria equivocada que terminó afectando especialmente a las personas de clase media, dificultando su acceso a la vivienda.

En efecto, en la construcción predominan ampliamente las empresas de menor tamaño, que dan empleo a un 81% de los trabajadores del sector (PYME 37%, microemprendimientos 36% y microempresas 8%). Y en la región la gran mayoría de las empresas del sector tienen menos de 50 trabajadores.

Así, la viabilidad de las empresas de menor tamaño y, como consecuencia, la sostenibilidad del sector, hoy están gravemente amenazadas. Las grandes empresas constructoras ya tienen sindicatos y negocian colectivamente. Junto con ello tienen capacidad para adecuar sus modelos negocios y adaptarse a nuevas normativas. Pero las microempresas y PYME no, por lo que serán las más perjudicadas. Con seguridad irán perdiendo competitividad y quedando fuera de mercado, poniendo en riesgo su supervivencia y los empleos de miles de trabajadores.

Por todo ello como gremio solicitamos que se mantenga el régimen especial que actualmente rige para la construcción, que considera que los trabajadores están excluidos de la negociación colectiva reglada, pero para nada impide que lo hagan de manera directa con su empleador, a través de grupos negociadores. Este modelo ha probado su eficiencia y ha impulsado durante años el crecimiento del sector y el bienestar de los trabajadores, generando muy buenas relaciones laborales.

Dicen los ministros sectoriales que la Reforma Laboral busca "emparejar la cancha". Para nosotros esos son sólo eslóganes electorales que responden a ideologías que han demostrado su fracaso ahí donde se han aplicado. Digámoslo derechamente: esta es una Reforma Laboral que impulsa el sindicalismo, porque eso fue lo que prometió la Presidenta en su campaña, y que está hecha a la medida de la CUT.

Se dice que es una reforma pro trabajadores; pero la verdad es que, en los competitivos mercados de hoy, lo que Chile necesita es una reforma pro empleo. Está muy bien que se defiendan los derechos de los trabajadores. ¿Pero quién defiende el derecho al trabajo?

Todos queremos que las condiciones de trabajo y las remuneraciones de los trabajadores sean cada día mejores. Pero para ello, y esto lo sabemos bien quienes nos levantamos cada día temprano con ganas de crear actividad y generar empleos, quienes pagamos IVA y leyes sociales, lo primero que hay que tener es trabajo. Y quienes lo saben mejor son las miles de personas cesantes en el país y sus familias. Y los chilenos que, sintiendo capaces de trabajar, no pueden hacerlo por las rigideces de un sistema que va totalmente a contramano de los tiempos.

La Reforma Laboral no sólo es nefasta para Chile, sino que además se hace en el peor momento, donde se acumulan las malas proyecciones para nuestra economía. Y, para colmo, ya está introduciendo en el país un clima de conflicto y de odiosidad que parecía desterrado, luego de muchos años de crecimiento y bienestar que en el mundo llegaron a llamar "el milagro chileno".

Por todo esto, como gremio expresamos que estamos frente un momento histórico; a las puertas de causar un daño irreparable a nuestra economía. Y por ello con un profundo sentido de responsabilidad social, con mucha fuerza queremos decir a los senadores de nuestra región, que hoy tienen una oportunidad histórica de corregir un proyecto mal pensado e inoportuno, que arrojará una Reforma Laboral mala para Chile, para nuestra región y para los chilenos.



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