EL Observador

11:26 hrs. Miércoles 09 de septiembre de 2015 Daniel Alarcón Gallardo

Hasta siempre, ´Negro´

Daniel Alarcón Gallardo / Periodista - Editor de Deportes EO Aconcagua

más columnas

Aunque pasen los días, la pena por tu partida no decae. Y es que tú, Javier, fuiste una fuente de inspiración para mí y muchos de mis colegas en el valle del Aconcagua. Tu esfuerzo y humildad te hacía ser una persona -enormemente- distinta.

Como profesional, fuiste una persona perseverante y rigurosa. Pero, sin duda, tu lado humano es el legado que quedará por siempre.

Me acuerdo que antes de ingresar a trabajar oficialmente a El Observador de Aconcagua, no sabía a quién acudir para obtener contactos y, de esa manera, facilitar mi labor de reporteo en la zona. Yo había terminado recién mi tesis para titularme como periodista y estaba desconectado de la realidad local, a la cual debía enfrentarme profesionalmente. Entonces, se me ocurrió visitarte a la radio (Aconcagua), donde justo ese día te tocó estar solo conduciendo el programa. Después de hablar unos minutos, me pediste que me quedara en el programa para hablar sobre Unión San Felipe. Yo, nervioso, accedí. El tiempo se me pasó volando. Finalizado el programa, me sorprendiste: con interminable paciencia, me traspasaste todos los datos telefónicos, en un acto poco visto entre los profesionales de los medios.

Nunca se me olvidó ese hecho.

En 2009, finalmente, volvimos a estar en un mismo estudio. Me enrolé a la Radio Aconcagua y, si bien antes nos frecuentábamos, desde ese momento forjaríamos una linda amistad, que traspasaría lo estrictamente profesional.

En ese tiempo, ya relatabas seguidamente en el Canal del Fútbol. Perfectamente, podrías habernos dejado de lado. Pero, no. Continuaste con nosotros y además seguiste siendo el mismo; ése que llegaba cada vez al estudio, golpeando la puerta y, con una sonrisa, aliviaba la tensión que podía haber. Porque tu humor era inconfundible, sobre todo en los malos momentos.

A ti también te gustaba que fuéramos un grupo humano sólido. Por eso, armabas las "pichangas" de los martes, sólo buscando mantenernos unidos. Incluso, no hacías distingos con los colegas de otros medios y también los invitabas. Esas iniciativas te nacían naturalmente. Y qué decir cuando invitabas a todos a tu casa, para compartir tus experiencias o escuchar los problemas del resto.

Al ver tanta gente en la misa de tu despedida, no me extrañó la multitud. Porque esos gestos que tenías conmigo o con tus cercanos, pareciera que los hacías con más personas. Era cosa de ver cuando caminabas por el centro de San Felipe y, aunque fueras apurado, te parabas a saludar a alguien y le preguntabas cómo estaba; cosa que a muchos ya se les olvidó hacer en el diario vivir.

Quisiera que la pena me deje pronto y quedarme solo con los lindos recuerdos; ésos que, cuando los rememoro, me sacan una sonrisa, en estos duros momentos. Solo quiero pedir que tu ejemplo sea multiplicado, porque pucha que hace falta hoy.

Espero, finalmente, que tu sentido protector trascienda y cuides a tu señora Anita y tus hijas desde donde estás. Yo, de mi parte, te recordaré como alguien que marcó el camino de cómo uno debe ser como persona.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.