EL Observador

14:23 hrs. Viernes 03 de julio de 2015 Guido Carvajal Ollanadel

Mis dudas existenciales

Caminando hacia la Plaza de Armas de nuestra ciudad, que este año cumple 161 años de vida, para averiguar la hora en que se realizaría la misa por el fallecimiento de mi amigo Hugo Vega Ramírez,(Q.E.P.D.) primer auxiliar que tuvo el Liceo de Hombres de La Ligua, me encontré con una marcha de los profesores que se encuentran en huelga indefinida por su oposición al Proyecto de Carrera Docente, presentado por el Ejecutivo al Parlamento y una de las cosas que más llamó mi atención fue una leyenda escrita en el parabrisas de un vehículo 4x4, reluciente, último modelo, que decía "No al Proyecto de Carrera Docente".

Todas esas circunstancias me dejaron pensando en cómo ha cambiado este país desde los tiempos de mi época de estudiante en los años 60 del siglo pasado. El Rector del Liceo de Hombres de La Ligua de mi juventud, don Carlos Marchant González, tenía una moto BMW que era la envidia de los jóvenes de ese tiempo, pero no un automóvil, porque eso era poco menos que imposible de comprar por un profesor. Eso era para los ricos de este país. Ahora, muchos profesores, dirigentes, apoderados y sostenedores de establecimientos educacionales hacen caravanas de vehículos para protestar por las condiciones en que se encuentra la educación en este país. Otros marchan a pie, no porque no tengan un vehículo, sino porque sería mal visto salir a protestar en automóvil.

Esa realidad que nadie puede desconocer es lo que me choca. La calidad de la educación implica compromisos: del Estado, de los estudiantes, de los profesores, de los apoderados, de las autoridades y al parecer nadie quiere tomar la responsabilidad de ese compromiso. La Carrera Docente debe involucrar el compromiso expreso de todos los actores de esta realidad. Nadie debe buscar responsables, sin antes mirarse a si mismo y preguntarse, ¿estoy haciendo mi mejor esfuerzo para cambiar la educación, consciente de que soy parte primordial en este cambio y que nada sucederá realmente si yo no cambio?, ¿o solo me interesa pasar de curso, cobrar el sueldo a fin de mes, que el liceo o la escuela eduque y forme a mi hijo y si soy autoridad, que me dejen en paz y nadie proteste?

Estoy consciente que lo que digo podría ser "políticamente incorrecto", pero en estos tiempos ser "políticamente correcto" ¿no significará ser "perfectamente corrupto"?. Esas son mis dudas existenciales.



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