EL Observador

12:07 hrs. Martes 08 de noviembre de 2011 Claudio Arellano Cortés

Misión de un colegio marista

No sabemos cómo van a ser las personas que egresan de un instituto marista. Puede existir una suposición, pero siempre depende de la individualidad de cada alumno, del mundo interior de cada persona.

Sin embargo, el colegio, al igual que la familia, trata de generar buenas bases, buenas raíces en personas que luego serán líderes positivos.

El padre Champagnat nos invitaba a formar buenos cristianos, que se supone concluir buenos seguidores de Jesucristo y buenos ciudadanos, personas que se inserten en la sociedad y sean un aporte.

La visión de ser humano que teníamos antes era muy diferente, porque antiguamente el ciudadano se vinculaba más con la sociedad. Hoy las personas tienden a ser individualistas. Los jóvenes del presente están más interesados en la tecnología y creen poco en los partidos políticos y las agrupaciones. Desde ese punto de vista, nuestro proyecto es un proyecto de educación integral, no nos interesa sólo formar buenos matemáticos o buenos aspirantes a estudiar Derecho o Psicología, sino que nos preocupamos de lo que significa el desarrollo integral del ser humano y como somos un colegio católico, es muy importante el ideario y el marco doctrinal.

Dentro de nuestro ideario hay aspectos fundamentales en lo que significa el desarrollo de la persona y que garantizan que nuestros alumnos puedan ser realmente personas dignas, personas buenas que ocupen un lugar en la sociedad llevando a la práctica los valores. Formamos personas promoviendo el pensar que el ser humano está llamado a la comunicación y a la solidaridad fraterna con sus semejantes.

En los colegios maristas hay muchas posibilidades de ser líderes mediante el centro de alumnos y las directivas de curso. Entonces vinculando ejercer liderazgo con lo que significa la formación cristiana creemos que es de ahí de donde puede surgir una persona que realmente sea un aporte positivo para la sociedad.

Sin duda que lo que haga el ser humano con su libertad personal es un misterio para nosotros, porque de aquí egresará un alumno que no sabemos cómo se comportará, pero podemos dar la garantía de una sólida formación en los valores cristianos, que permita que ese joven, a futuro, como padre de familia, como profesional y como jefe sea una persona buena, con una mirada sensible ante los problemas de la sociedad actual.



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