EL Observador

15:27 hrs. Martes 10 de junio de 2014 Eduardo Osorio

No fue una manzana

Bombardeados por las enfermedades del Armagedón, nos vamos preparando para el viaje por el firmamento y para tomar ahora la ruta de vuelta, y por la cual vinimos a este planeta. El cáncer, el sida y hasta el exótico ébola están a la vuelta de la esquina acechándonos.

Conjuntamente con ello las medicinas alternativas le discuten terreno a los tradicionales hombres de blanco, sí, ésos de los fonendoscopios brillantes y helados, y de sus casi siempre caras y no infalibles recetas.

Las farmacias por su parte, a río revuelto y ante el terror de la gente por sucumbir hasta se colusionan (o se colusionaban) en nuestro caso y país, para agarrar la inmensa tajada del apocalipsis.

En dichas consideraciones estaba mientras descascaraba granadas en la mesa familiar de El Belloto, en una pausa camino al Embalse Los Aromos, días atrás.

A propósito, fruto de un interés inmobiliario, ese trayecto sólo transitable en carreta o a lomo de caballo, otrora, es recorrido hoy por los 4x4 japoneses y económicos como si nada, lo que nos hace visitar a los viejos en estas tardes otoñales, y especialmente a sus fecundos granados.

Sí, el otoño es sinónimo de granadas y con ello el chorrearse el rostro, las manos y la ropa con ese líquido color sangre, que siempre he analogado a la de los poetas muertos en acción.

Hoy entonces, cuando se le predice a los agricultores del interior una bonanza sin precedentes si cultivan la granada, no pudo ser más ad-hoc la tarde y tertulia familiar saboreando el agridulce fruto que en estas tierras bondadosas se siente como en casa.

He averiguado por mientras en Google, y fruto de mi propia inquietud por derrotar al cáncer aleve que me ataca, que la cáscara dura, y sus redonditos granos color carmesí, son un recurrente aliado para combatirlo, como también a la dolorosa osteoartritis, los trastornos estomacales y la conjuntivitis.

Pero lo que más me sorprendió, ya aperado de varias en la vuelta a casa, y con el deseo de incorporar el artesanal tratamiento a mi propio laboratorio, es que también pone la voz varonil más ronca de lo normal, reduce el cortisol presente en los altos niveles de estrés, tiene muchos antioxidantes, lo que significa que ayuda a prevenir enfermedades del corazón, fortalece los huesos y músculos, pero por sobre todo es un potente tónico sexual, o sea es con todas sus letras un viagra natural.

Entonces, en la soledad de mi cuchitril escritural, cuando agoniza el día, revisando las fotos de la cosecha de granadas, y de acuerdo a esta nueva utilidad del fruto según los recientes estudios, concibo que la serpiente no engatusó a Eva con una manzana, sin duda fue con una granada.



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