EL Observador

15:24 hrs. Martes 10 de junio de 2014 Paula Aguirre Correa

No sobrevivo al fútbol... lo vivo

No sé cuándo partió mi afición por el fútbol, pero tengo la impresión que fue en mi infancia, viendo a mi padre mirándonos, a sus tres hijas, preguntándose si podría compartir la pasión por este deporte, entonces reservado para hombres. Una incógnita que, en todo caso, resolvió fácilmente: nos invitaba al estadio y felices lo acompañábamos.

El tema es que surgió naturalmente, no fue impuesto, ni tampoco se trató de un acto de sobrevivencia ante la efervescencia que generaba un evento imperdible como una Copa Libertadores, una Champions, ni que decir, un Mundial de Fútbol.

Es por ello que a días de convertirme en un atado de nervios, escribo estas líneas sólo para relajarme un poco. No es mi intención reivindicar el papel de la mujer en torno al deporte rey, pues creo que muchas pueden no sentirse ni siquiera sintonizadas con mi relato. Pero claramente no soy una "desplazada" del fútbol y menos una "viuda" de Mundial.

No me queda más que reírme de las catorce reglas que deben cumplir las mujeres ante sus parejas, durante el mes que durará la cita planetaria, las que circulan en las redes sociales.

Afortunadamente en mi hogar, el control remoto será de ambos, nadie se va a atravesar por la pantalla mientras esté en transmisión un partido, veremos las repeticiones una y otra vez, y si gana Chile sintonizaremos todos los canales nacionales y extranjeros para ver los comentarios.

Tampoco creo ser un bicho raro. Muchas mujeres sienten afición por este deporte, vemos de a poco la inclusión de la mujer en el periodismo especializado, y hay quienes también han decidido disfrutar de estos momentos que entrega el fútbol, haciendo honor al dicho: "Si no puedes contra ellos, úneteles".

No tengo una receta para mujeres desplazadas, yo sólo pienso en Australia, España y Holanda, cómo hacer para no toparnos con Brasil si pasamos, y si el destino nos vuelve a juntar, que bueno que Robinho no juega, a ese sí le tengo terror.

Quedan dos días para la inauguración del Mundial, tres para el debut de Chile, y vuelvo acordarme de mi padre, que gracias a él, hoy me dispongo a disfrutar lo mejor del fútbol planetario. Lo haremos miles de mujeres aficionadas que vibramos con cada encuentro, especialmente cuando es nuestra selección la protagonista.

No somos sobrevivientes del fútbol, no vemos a once hombres corriendo tras una pelota, vemos magia, pasión y goles, y ese sentimiento no dura un mes, es para siempre.



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