EL Observador

11:37 hrs. Viernes 04 de noviembre de 2011 María Fernanda Rubio Gadaleta

La magia de vivir aquí

María Fernanda Rubio Gadaleta / Periodista

Si bien es cierto en la actualidad contamos con Internet, servicios públicos y comercio que satisfacen por completo nuestras necesidades, vivimos en un lugar privilegiado de nuestra región, en comunas rurales y como a mí me gusta llamarlo en "pueblos", que conjugan la magia del campo con tardes con olor a pasto húmedo, noches iluminadas por las estrellas y la luna y días que se desarrollan a un ritmo muy distinto al de las medianas o grandes urbes.

Somos privilegiados al tener la oportunidad de vivir en "pueblos", que conjugan la "modernización" en lo estructural, con las tierras cultivadas y los campesinos que la habitan. Muchos nos envidian por poder despertar literalmente con el canto de un gallo y aunque ya no existan las típicas lecherías rurales, ni la vecina que haga el pan amasado, de todas maneras disfrutamos de este tranquilo despertar. Soy afortunada además por vivir en una comuna rural, en un sector absolutamente campestre en donde mi vecino queda a más de cinco mil metros y en donde en la noche sólo se escucha el sonido de los queltehues y de los ladridos de los perros que cuidan nuestros hogares.

Mi pueblo es Limache y debo decir que cada día me encanta más esta maravillosa comuna que me ha dado una mirada sencilla de lo que es la vida en el campo. También la suerte en lo laboral me ha acompañado, trabajando siempre en comunas vecinas, en donde la vida es igual que en mi querido pueblo. Si bien Quillota es una comuna que cumple con mayores requisitos para tener el nombre de ciudad, es un lugar tan amigable como Limache, en donde aún se vive como en un pueblo, la gente se conoce, se saluda y está acostumbrada a hacer sus compras en los negocios que por años han permanecido en sus calles.

Sin embargo y aunque no lo parezca, sólo el 3% de la superficie de Quillota está siendo usada como suelo urbano, el resto es rural y si bien se espera en el Censo del próximo año que la cifra aumente en casi un 20% -lo que indica un alto índice de que la gente ha preferido venir a vivir a nuestras comunas-, sigue siendo campo. Entonces los esperamos con los brazos abiertos, pero el requerimiento de quienes hemos crecido en estas tierras, es el respeto por nuestra ruralidad y apacible vida, sin exigencias citadinas.



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