EL Observador

15:21 hrs. Jueves 17 de abril de 2014 Gonzalo Vidal Gallardo

La pesca como un significado de vida

Una de las cosas que más agradezco de trabajar en la zona costera es poder contemplar sus hermosos balnearios, lugares codiciados por los turistas durante los veranos y festividades, pero abandonados durante el resto del año.

Pero existen quienes se mantienen firme junto al mar, hablo de los pescadores que con empuje y sacrificio se levantan día a día para realizar con tanta pasión lo que por generaciones ha sido el sustento de miles de familias de la zona, me refiero a la pesca artesanal.

A través del reporteo he podido conocer de primera mano lo difícil que puede ser trabajar en un ambiente que ya no es el de antes, en aguas que a causa de la contaminación ya no entregan sus frutos tan fácilmente, pero que de todas formas no ha alejado a hombres y mujeres de la tradicional labor de la pesca en cada una de las caletas de Quintero, Puchuncaví y Concón.

En este mismo escenario he tenido la oportunidad de conversar con grandes representantes de las caletas, quienes en pocas palabras pueden expresar el cariño que sienten por esta actividad, ese amor incondicional que hace posible que superen cualquier obstáculo, que aunque no obtengan el dinero suficiente para vivir, sigan firmes junto a su bote esperando que el mar abra sus puertas para entregarle lo mejor de sus aguas.

Recuerdo una frase de don Augusto Romo Sagredo, emblemático ex alcalde de mar de la caleta de Horcón que falleciera hace un par de semanas a causa de un cáncer. En aquella entrevista realizada en junio del año pasado, le pregunté si en alguna oportunidad de su vida pensó en dejar la labor pesquera, considerando que esta se había visto disminuida considerablemente por la contaminación, a lo que este respondió con firmeza: "Nunca me iría de mi querida caleta, ya que fue esta la que me dio todo lo que tengo en mi vida".

Sin duda que esta frase enmarca el pensar del pescador artesanal, ese que a pesar de las adversidades sigue poniendo el hombro firme para llegar a fin de mes, ese que se levanta muy temprano en las mañanas para preparar su bote y zarpar al mar, ese que solidariza con los compañeros que pasan por un mal momento, a fin de cuentas, más que compañeros de trabajo, se denominan como "una gran familia".

Si bien se han generado instancias de compensación por parte de las empresas del sector, nadie les podrá devolver esos peces que abundaban en las aguas puras de la zona y que hoy han disminuido gracias a la negra contaminación que amenaza con exterminar una de las labores más loables y tradicionales de la costa.



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