EL Observador

19:07 hrs. Miércoles 02 de abril de 2014 Paula Aguirre Correa

El agua es un bien público

Si el Servicio Meteorológico de Chile es certero en sus pronósticos, este sería un año lluvioso, luego de varios en que la sequía ha asolado nuestros valles. Una gran noticia para miles de familias que viven del sustento que les da la tierra, y para cientos que no tienen el vital elemento para su consumo diario, algo insólito pero nada más real.

Hoy las reuniones de las juntas de vecinos de localidades altas de la comuna de Olmué giran en torno a la falta de agua, la Municipalidad coloca fondos propios para abastecer de estanques a cientos de familias, el Parque Nacional La Campana debe prohibir el camping en el sector de Cajón Grande por el desabastecimiento hídrico y por más de una década no se construyen viviendas sociales en la comuna huasa por la escasa "factibilidad".

En Limache la situación es similar. La sequía ha hecho perder numerosos cultivos y mermado la productividad, aunque los ha llevado a tener que organizarse para aprovechar cada gota de agua de manera más eficiente, con una distribución más equitativa.

Se vienen las lluvias, pero el Gobierno debe seguir invirtiendo en la optimización del agua, tal como lo hicieron hace poco en La Dormida, donde se construyó una importante obra de acumulación que suplirá en algo la necesidad en temporada estival.

Junto a ello, las comunidades deben seguir organizándose. Una excelente iniciativa fue la que impulsó el grupo de ciudadanos que está en torno al movimiento "Estero de Limache Limpio" quienes ya tuvieron una primera jornada de limpieza del perfil de este curso natural de agua, donde otrora se bañaban y vacacionaban cientos de familias.

Hay que cuidar el agua definida en nuestro código como un bien nacional de uso público aunque la realidad en Chile es que su aprovechamiento esté sometido al mercado, dejando a muchos sin el suministro. Un paso adelante sería que el Código de Agua priorizara el uso humano de este vital elemento, antes que el uso productivo. Ni hablar que se privilegien explotaciones mineras en un valle donde la agricultura lucha por subsistir y en localidades donde las familias dependen del recorrido de los camiones aljibes.

Cuidemos el agua que es patrimonio de todos y enseñemos a nuestros niños a hacerlo. También presionemos a las autoridades para que nuestra legislación garantice el acceso en cada territorio. Y nunca está de más una oración elevada a San Isidro, a ver si este 2014 nos escucha.



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