EL Observador

14:15 hrs. Viernes 28 de marzo de 2014 Hernán Ortega-Parada

El sexo es más fuerte

Hernán Ortega-Parada / Escritor y dirigente vecinal

No, con el título no pretendo zaherir las sabias palabras del Papa Viajero. Todo mi respeto hacia él. Dicho título viene a mí cuando no intento esconder la condición básica (esto sí que es atrevimiento) de la sociedad humana contemporánea. Dejemos aparte el capítulo de "sexo con amor", porque trata de algo también problemático. Los cambios ocurridos en el modo de vivir desde hace 50 años a la fecha, son trascendentales. Eso en Chile y en el resto del mundo porque nosotros -y es otra perspectiva- no tenemos identidad (somos mezcla y cada vez más mezclados) como pueblo sino que somos espejo de culturas allegadas, antiguas, agresivas; y esto nos viene con la sangre hispánica que tiene de celtas, moros, godos, visigodos y latinos, en síntesis. Producto de esta "simpatía" hacia lo extranjero se comprende la velocidad con que adoptamos música y costumbres foráneas, ídolos falsos de las pantallas, ensueños de playas tropicales, y ahora último somos fanáticos de las tablets para ser (aparecer) inteligentes. La inteligencia de pensar y construir con las propias manos, ya no existe.

Yendo al fondo, los drásticos cambios de costumbres advienen con la pérdida de la dimensión de la "casa-fantasma" (M. Cerda). Antes, los niños jugábamos en uno o dos patios del hogar, pero siempre bajo la soberanía de los padres. La llegada de modelos para construir casas "al ciento" (como la aparición anterior de los colectivos de cuatro pisos), redujo el espacio de convivencia (amor legítimo) y de respeto entre adultos y menores. Así mismo, los jóvenes salían antes a luchar por la vida, con un parámetro sólido. Este parámetro se quebró pronto, porque ahora los niños salieron a "vivir" fuera del hogar. En ese exterior donde, quiérase o no, es superior el más fuerte, el más protegido (clase adinerada) o quien poseyó un control sobre el yo. La mujer abandonó su rol milenario y ahora ella maneja su futuro donde una parte secreta y consistente es su sexo. El varón de ahora, sin "casa-fantasma", sin la fortaleza de la pareja sólidamente constituida, también pica donde puede y cuando puede. Es decir, la sociedad contemporánea forja individuos de auto-satisfacción (en todo). Ello es igual a: altísimo número de matrimonios fracasados por este modelo, y sin sentido de moral de pareja. Ved: Berlusconi y Hollande. O sea, no existe el amor "per se", el amor grande y perfecto. Tal vez entre los monos. Los humanos se valorizan en el juego social por la sexualidad. En los medios, el sexo y el erotismo aumentan los ratings. Morandé vive de esto. Ved los niños, adolescentes, jóvenes: imitan lo que los medios enseñan. Sus padres, cero a la izquierda. Por eso la sexualidad es más fuerte hoy. Si este artículo llevara una foto con pilucha, llamaría más la atención.



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