EL Observador

14:17 hrs. Miércoles 26 de marzo de 2014 Verónica Garay Moffat

Lectura de poemas para niños con síndrome de Down

Se empieza ya a vislumbrar un proyecto que comenzará a tomar forma en el país, y que considera su difusión en Quillota para el mes de mayo de este año. Se trata del proyecto Aurora, que tiene por objeto contribuir al desarrollo de las habilidades naturales de los niños con diversidad, en este caso, el Síndrome de Down.

Su autora, María Alicia Pino, poeta y terapeuta floral, descubre un buen día de forma casual, que la lectura de poemas afecta favorablemente a la interacción con ellos, y que si bien tal vez no comprenden en su totalidad los textos, en lo que se refiere a la resonancia emocional que les provoca, el resultado es maravilloso. El acompañamiento del sonido del fagot a cargo de la destacada intérprete Daniela Pino, sumado a los acordes en guitarra y canto de la musicoterapeuta Gabriela Tanner, junto a la integración de los cuencos tibetanos y su poder terapéutico, hace de la puesta en escena un conjunto armónico en función de los niños.

Los pequeños parecen estar durante la presentación muy atentos al lenguaje de los gestos de la declamación poética, sintiéndose integrados en la lectura e introduciéndose en la escena representada. Esto me recuerda en psicodrama, el instante en que confluyen pasado, presente y futuro de una situación que se describe como única y donde la sola presencia de un público, otorga al personaje la posibilidad de ser realmente comprendido, gracias a lo espontáneo de la escena y que es captado por el grupo. Tal como es descrito, el fenómeno poético que se produce, habla por sí mismo, logrando generar la atmósfera necesaria para que un grupo interactúe con todo el matiz y diversidad que sólo la poesía y la música son capaces de crear en un momento.

La magia del poema es captada por los chicos quienes manifiestan, según describe la autora de este proyecto, alegría y expresión de sus afectos, como cariño, cercanía, trascendencia y por qué no decirlo, quizás, un nuevo nivel de frecuencia vibratoria, asociada a la creación artística, tal como la describe José Arguelles en su libro "Cabalgando la Ola de Zuvuya". El arte nos salva en la medida que experimentamos la emoción que es capaz de provocar en cada uno de nosotros. La música aparece aquí como complemento a la letra pura, descansando el oído así, de lo que puede remecernos desde la pasión poética, complementando con guitarra, fagot y cuencos tibetanos, todo lo que nos integra y acerca a los niños con diversidad.



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