EL Observador

9:32 hrs. Miércoles 02 de noviembre de 2011 Maurice Le Cerf Aravena

¿Cómo escuchamos?

Todos los seres humanos escuchamos la música según nuestras capacidades personales. Para analizar este proceso auditivo lo dividiré en tres partes constitutivas.

El primer plano de audición es el Plano Sensual, que es el modo más sencillo de escuchar la música y que consiste en escuchar sólo por el placer que produce el sonido musical mismo. Es el plano en que oímos la música sin pensar en ella ni examinarla de ningún modo. Uno enciende la radio y se baña distraídamente en el sonido, que engendra un estado de ánimo placentero. El atractivo del sonido es una fuerza poderosa y primitiva y el plano sensual es muy importante en música, pero no constituye todo el interés del asunto.

El segundo plano de audición musical es el Plano Expresivo, pero al pasar a él entramos en controversia, ya que salta la pregunta ¿la música tiene significado?, cuya respuesta es, "Sí, la música quiere decir algo" y una segunda pregunta que nace de la primera es, ¿se puede expresar con palabras ese significado? Mi respuesta es "No" y ahí radica la dificultad del problema.
Los músicos sabemos por experiencia que es muy difícil precisar con palabras lo que quiere decir una obra musical, pero continúa en pie la pregunta, ¿qué es, en cuanto significado concreto, lo más que el auditor aficionado puede atribuir a una pieza musical determinada? Yo diría que nada más que un concepto general. La música expresa serenidad, calma, pesar, triunfo, etc. Manifiesta cada uno de esos estados de ánimo, y muchos otros con una cantidad innumerable de matices y diferencias. Puede incluso expresar un estado de ánimo para el que no exista una palabra adecuada en ningún idioma.

El tercer plano de audición musical es el Plano Puramente Musical. Además del sonido deleitoso de la música que nos provoca atracción o rechazo inconsciente, la música existe por la existencia de las notas musicales y su manipulación, es decir, cuando escuchamos en el plano puramente musical estamos escuchando notas musicales en forma de melodías, escalas, etc. Obviamente este tipo de audición está reservada a los músicos profesionales, ya que si un auditor común y corriente escucha "las notas" con un poco de atención es casi seguro que haga mención acerca de si la melodía es bonita o fea, y si le gusta o no, y con un poco de suerte dirá el significado que le atribuye a dichas notas.

Los auditores de música deben procurar una audición más activa. Tanto si escuchamos a Mozart o a Duke Ellington podremos hacer más profunda la comprensión de la música sólo siendo unos oyentes más conscientes y enterados, y no solamente limitándonos a escuchar, sino siendo alguien que escucha "algo".



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