EL Observador

17:43 hrs. Viernes 21 de febrero de 2014 Paula Aguirre Correa

Las visiones del Doctor Irarrázabal

Cada vez que consultamos al recordado ex alcalde Germán Irarrázabal Jaque por las proyecciones para su querida comuna de Limache, este visionario servidor público se explayaba dando detalles sobre cómo soñaba a este fértil valle conectado con toda la región de Valparaíso, y por cierto, con la región Metropolitana.

El camino que enlazaría Lliu Lliu con Colliguay -en la comuna de Quilpué- y desde ahí a la región Metropolitana, fue un poderoso sueño que lo persiguió durante gran parte de su gestión. Aún recuerdo una jornada que organizó junto al ex Intendente Gabriel Aldoney, para sobrevolar junto a la prensa la huella existente entre ambas localidades y que sería convertida en camino gracias a la donación de la franja que realizaría la familia dueña de gran parte de los terrenos. Bordeaba el año 2000.

En la actualidad, Lliu Lliu sigue siendo una hermosa localidad limachina que cedió las plantaciones de tomates a las parcelas de agrado, a la cual se puede acceder desde su entrada principal por 18 de septiembre y Los Leones. Sólo algunos excursionistas logran hacerlo por Colliguay.

No obstante, la localidad presenta una escasa inversión turística, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con Quebrada de Alvarado, en Olmué, una de las localidades más cercanas a la Región Metropolitana gracias a la Cuesta La Dormida.

El camino que unía San Francisco de Limache con Tabolango a través de Los Laureles, fue otro de los proyectos que persiguió y logró concretar el ex alcalde limachino, luego de años de gestiones para convertirlo en camino público. El doctor Irarrázabal soñaba con convertir el embalse Los Aromos en el Rapel de la Quinta Región, con un claro enfoque turístico, para lo cual el primer paso era generar la interconexión vial de todo el sector.

Pero este hermoso espejo de agua sigue en las herméticas manos de la Dirección de Obras Hidráulicas, y uno que otro veraneante o amante de la pesca, se aventura a ingresar por algunos de sus accesos menos controlados.

Muchas de estas ideas fueron ampliamente compartidas por la comunidad pero, paralelamente, contempladas como las ocurrencias de un genio loco. Con admiración pero también con escepticismo y con un Limache que en aquellos años no había avanzado en problemas mucho más tangibles para los vecinos como el alcantarillado y las pavimentaciones en muchas de sus añosas calles.

Hoy Limache vive otra realidad, con una vialidad urbana más acorde a la modernidad, aunque todavía con banderas de luchas históricas como lograr la salud primaria municipal o contar con la infraestructura que se merece su liceo emblemático. En medio de aquella planificación, podrían retomarse las visiones del doctor Irarrázabal, a ver si otro enamorado de Limache las logra hacer realidad.



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