EL Observador

19:57 hrs. Viernes 17 de enero de 2014 Guido Carvajal Ollanadel

2014: los desafíos que se vienen

Ya estamos viviendo los primeros días de este año nuevecito, sin uso, de paquete y algunos ya están pensando el modo de hacer las cosas difíciles para amargarnos las vacaciones, que aún, para algunos no comienzan. Los políticos triunfantes en las últimas elecciones se aprestan para iniciar sus actividades con todas las energías necesarias para cambiar todo lo que haya que cambiar para hacer de este Chilito un país más justo, más democrático y más equitativo. Buena suerte en sus buenas intenciones y que ojalá los cambios no signifiquen un retorno a los contubernios del pasado, los arreglines, la politiquería y todas esas MPP (malas prácticas políticas) que tanto mal le han hecho a este país y a las personas que honradamente han puesto su vida al servicio público como representantes nuestros, democráticamente electos para esas tareas.

Por otra parte, en vista de lo que está ocurriendo con algunos diputados y senadores electos de la futura oposición, ahora más que nunca se hace válido mi argumento, que expresé hace un tiempo en otra columna. El representante electo por un grupo político de cualquier tendencia que se trate, no podrá una vez electo por esa tendencia, cambiarse de bando o declararse independiente, porque los electores que pusieron su voto y su confianza para que los representara son los dueños de su escaño, no la persona en sí. Esa es la esencia de la democracia representativa. Cualquier otro argumento carece de total legitimidad. No es una traición al partido, es una traición a los electores que lo votaron para que los representara. Así es que deberían dar un paso al costado y presentarse a una nueva elección para ver si los que los eligieron, votaron por esa persona o por la posición política que representaba esa persona. Así de simple.

Otro tema que se viene tan candente como los incendios que han asolado nuestro país estos días, es la falta de políticas de futuro que se relacionen con la sequía que nos tiene sin agua ni para beber en algunas localidades, desde la Cuarta Región al sur. No he escuchado planes de inversión ni de contingencia en caso que este fenómeno natural nos siga afectando. Es una muy mala idea no pensar en qué haremos en ese caso. Es una situación vital, así es que hay que ponerse las pilas y actuar en consecuencia.

Finalmente, espero que el fallo de La Haya no desestabilice la paz que ha reinado por tantos años entre nuestros países y la cordura y racionalidad sean la tónica en las reacciones una vez que se sepa el dictamen de la Corte de ese Tribunal Internacional.



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