EL Observador

11:03 hrs. Viernes 17 de enero de 2014 Paula Aguirre Correa

¿El número ideal de hijos?

Creo en la planificación familiar, en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y en la libertad que todos tienen a la hora de abordar la maternidad y paternidad, si será parte de sus vidas o no, en una sociedad que dejó de castigar socialmente a quienes optaron por regalonear a los hijos de los hermanos y amigos, pero por ningún motivo los propios.

Dicho esto, y confesando que ya aporté con tres críos a esta sociedad, comparto también la preocupación que muchos sienten sobre los bajos índices de natalidad que año tras año disminuyen en nuestro país. Por estos días, los encargados comunales de educación nos cuentan sobre los procesos de matrículas a los colegios y sin duda la baja natalidad es parte de la explicación de la curva hacia abajo que todos entregan.

Si hacemos el ejercicio de creer en los resultados del último censo, estos índices bajaron a 1,45 hijos en promedio por mujer, un número muy por debajo a la tasa necesaria para el reemplazo generacional. Esto es, se requiere de 2,1 como promedio mínimo de hijos por mujer para que reemplacen a sus padres en la sociedad.

Leo atentamente las explicaciones socioeconómicas y culturales que entregan los estudiosos y por supuesto el ingreso de lleno de la mujer al mundo laboral, las largas jornadas de trabajo, la inexistencia de una educación gratuita y de calidad y un largo etcétera, serían varias de las razones por la que las familias optan por muy pocos hijos o simplemente por ninguno.

Aún así, creo que las condiciones no eran muy distintas a treinta o cuarenta años atrás, cuando las familias todavía eran de varios hermanos. Me atrevo a creer que hoy día pensamos de manera mucho más individual, que buscamos satisfacciones personales y profesionales que no estamos dispuestos a transar. Pero aquello es parte de la libertad.

Las políticas públicas deben apuntar a las familias que no han tenido todos los hijos que quisieran tener. El bono al tercer hijo, no es nada más que un premio, un aliciente que nada incidirá en la decisión de tener un tercer hijo. Se requiere pensar integralmente, en tener ciudades más amigables, menos contaminadas, con acceso a una educación y salud gratuita y de calidad, así como también tener jornadas laborales reducidas -Alemania está discutiendo sobre las 32 horas laborales- jardines y salas cuna en los lugares de trabajo, en fin, un mejor país para más niños.

¿Quién podría decir cuál es el número ideal de hijos? Cada uno tiene esa respuesta. Pero hay que trabajar por un país que entregue las condiciones para que ese número ideal pueda hacerse realidad.



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