EL Observador

19:47 hrs. Viernes 27 de diciembre de 2013 Sandra Rojas Cáceres

Balance de fin de año

Al terminar el año se suele reflexionar, ya que la vorágine de compras desesperadas muchas veces nos hace olvidar cuál es el real sentido de estas fechas.

Sin duda este ha sido un año convulsionado, en el cual aun no sabemos cuántos somos gracias a la ingeniosa ocurrencia de hacer de este un Censo inolvidable; y así fue, pero no por lo perfecto, pero bueno, tendremos que contarnos de nuevo, quizás con la antigua fórmula de concentrarnos un día para ser visitados por un censista. También fue año de primarias, de primeras y segundas vueltas, de votos marcados con AC, con una abstención que antes se llamaba inscripción voluntaria y voto obligatorio; un año de diferendos limítrofes; de conmemoraciones de aniversarios que quisiéramos superar y nunca más repetir, "para que nunca más en Chile".

Un año en que países vecinos avanzan en temas como es asumir desde el Estado el consumo de la marihuana. Una vez más Uruguay va a la vanguardia mientras nosotros nos hemos quedado atrás; sin embargo, así como unos países avanzan otras naciones del viejo continente retroceden, como España, que presentó una nueva ley de aborto, legislación conservadora y retrógrada. ¿Será que Latinoamérica está ganando un sitial a nivel mundial y ahora le toca a Chile iniciar un nuevo ciclo político?

También hubo pérdidas. Lamentamos la muerte de un tremendo humorista, director y comediante que nos acompañaba las tardes domingueras de los ochenta en el recordado Jappening con Ja. Ojalá Jorge Pedreros esté haciendo reír a mi abuela y mi suegro en un mejor lugar. También partieron otros actores que el cine hace parecer inmortales y aunque se diga que es "rápido y furioso" la muerte también encontró a Paul Walker este año. Y la más dolorosa pérdida para el mundo de la lucha por la igualdad y la no discriminación fue la de Nelson Mandela, a quien ni las rejas ni el peso de las desigualdades acallaron.

Además, dos grandes amigos lanzaron sus libros este año. Uno, el tremendo poeta Juan de la Luz, quien nos hace ver más allá de los ojos; y el segundo, Mauricio Morales Tórtora que nos lleva a viajar en busca del gol, con el plus de que San Luis este año agregó un nuevo triunfo a los anales de la historia quillotana. Con ambos autores seguiremos luchando por la eximición de impuesto a los libros, otro de tantos temas pendientes aun.

Ojalá que cada evaluación personal tenga un saldo positivo, espero haber aportado a la reflexión en las columnas publicadas este año, insisto en centrarnos en el ser y no en el tener; en mirar a los otros y otras como legítimos otros, como diría Humberto Maturana, o ser simplemente mejores personas, de ganancias de sueños por nuevos tiempos. Sigo repitiendo mientras pueda: "Uno está en este mundo para ser feliz". Un abrazo fraterno para quienes aun creemos que otro mundo es posible.



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