EL Observador

19:09 hrs. Viernes 13 de diciembre de 2013 Christian Velásquez Cabrera

Crisis del sistema político en Chile

En la última elección presidencial, más de siete millones y medio de electores tomaron la decisión de no concurrir a las urnas. Esa decisión, más que una omisión o dejación de querer ejercer el derecho a voto, corresponde al rechazo a un sistema que a la gran mayoría del país le resulta adverso. Cualquier autoridad que haya resultado electa en esta elección y, la que viene del 15 de diciembre, va a carecer de representatividad ciudadana.

Es evidente que algo anda mal en Chile. Los beneficios del cobre y de la macro economía no están llegando al común de la gente. El sistema de salud pública y el modelo de isapres y AFP son la muestra más representativa de un modelo económico y político que avanza a pasos agigantados a una estructura monopólica y oligárquica.

El intercambio del poder entre dos bloques políticos que llevan gobernando más de veinte años en el país, muestra claramente que los que gobiernan permanecen apernados a sus asientos en el poder. De hecho, existen diputados y senadores que permanecen desde el año 1990 en el Congreso Nacional.

La solución a esta crisis no pasa por modelos ideológicos, sino en establecer políticas a largo plazo que busquen el bien común de los ciudadanos. En vista de esa solución, la economía debiera estar orientada hacia un modelo distributivo de las riquezas, repartiendo los bienes del país según sean las necesidades de cada cual. La avaricia debe terminar, la acumulación excesiva de los bienes en manos de unos pocos está llevando a una situación de constante inestabilidad social y política.

Según algunos datos y estadísticas públicas, alrededor de once familias chilenas produce el 30 por ciento del Producto Interno Bruto del país. Esos son los verdaderos dueños de Chile. Sus intereses se encuentran entrelazados en un sinfín de actividades productivas y propiedades recreativas. Esto debiera darnos vergüenza, al ver paulatinamente que los ricos son cada vez más ricos y las clases medias y bajas son cada día más pobres. Esto nos va a llevar al colapso.

El Chile que les describo es el Chile que sufren millones de compatriotas. Ese Chile es muy distinto al que representan los que hoy participan en las estructuras "democráticas" de los procesos eleccionarios. Espero que aún estemos a tiempo de saber leer ¿qué llevó a siete millones y medios de electores a no votar?

La teoría del chorreo está llegando a su fin, al igual que el modelo "igualitario", donde en la práctica unos son más iguales que otros, en especial, los que gobiernan. Espero no ser gurú político, pero creo que lo que viene va a terminar en grandes movimientos de expresión pública guiadas por activistas políticos que van a comenzar a exigir cambios radicales.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.