EL Observador

17:38 hrs. Miércoles 04 de diciembre de 2013 Verónica Garay Moffat

La tierra y su poder curativo

Al vivir hace años en esta zona agrícola he podido investigar la relación que existe entre la depresión y la sequía, dándome cuenta que el factor ambiental incide bastante en los problemas del ánimo.

Relacionando esto con la agricultura como recurso para la sanación, vemos que ya en los años 80 se hablaba de una economía alternativa que podía generarse al tratar los cultivos de una manera orgánica. Por lo mismo no me sorprende que hoy esté surgiendo nuevamente una modalidad de aprendizaje en directo en nuestra zona, por parte de egresados de la Universidad Católica de Valparaíso, quienes ponen en práctica sus conocimientos en relación a este tipo de cultivos.

Una huerta orgánica casera contribuirá a prevenir el stress, la depresión y el Alzheimer, según se ha sabido últimamente.

Quillota es una zona agrícola, por lo tanto sería muy provechoso promocionar iniciativas como ésta a nivel local, en tiempos en que parece necesario incluir capacitación académica y de inversión, que otorguen a la salud mental de la zona un sello específico, que es contar con un medio tan sano como la agricultura, para pensar en nuevos modelos de prevención y reinserción social, donde el ser humano pueda desarrollarse tempranamente, incluso en los colegios, bajo una noción de ligazón a la tierra, de modo de valorar lo que se ha ido descuidando, o peor aún, contaminando.

Desde el punto de vista afectivo, la tierra es capaz de acogernos en toda su dimensión materna de vientre cálido que reproduce la matriz del vínculo original madre-hijo. Lo corporal se pone en movimiento, pues quien la cultive deberá realizar un esfuerzo físico, poniendo en acción habilidades de coordinación motriz gruesa y fina, equilibrio y respiración armónica, que está muy ligada al área de las emociones, permitiendo la aceptación de ellas a la par del ritmo natural de la vida al aire libre. En cuanto al área mental, los procesos cognitivos de ralentización o aceleramiento del pensar, característicos de la depresión y de la manía respectivamente, logran armonizarse, ya que el relajo que produce la respiración en un medio natural, hace que la persona recupere la confianza.

Desde la perspectiva del Modelo de Ocupación Humana (MOHO) se consideran tres elementos: el ambiente, el enfrentamiento a la enfermedad y la terapia ocupacional, que es la que permite que la persona aprenda a participar en ocupaciones que le den sentido a su vida nuevamente. Si tomamos en cuenta que en Quillota el recurso principal es la tierra, junto con cuidarla y protegerla, podemos recurrir a su poder de sanación, tanto a nivel preventivo como en la terapia ocupacional agrícola.



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