EL Observador

18:24 hrs. Martes 05 de noviembre de 2013 Cristián Vila Riquelme

Cuando las elecciones...

Cristián Vila Riquelme / Escritor y Doctor en Filosofía de La Sorbona

Desde la "recuperación" de la democracia que no se había asistido al espectáculo de nueve candidatos en collera. De todo hay en este valle de lágrimas. Pero el problema es que no sean tantas las propuestas, sino que sean las mismas con distintas bocas. Desde la derecha a la izquierda, a nadie se le pasa el hablar de la educación, la salud, el código laboral, la discriminación, y mucho más. ¿Qué diferencia entre un candidato a otro? Seguramente su nivel de asertividad, de demagogia, de prepotencia o, lisa y llanamente, su capacidad de insultar. Ahí tenemos a Marcel Claude, al que sólo le faltan los bigotitos de Stalin, hablando de traidores. A doña Matthei denunciando, histéricamente, a diestra y siniestra las yayitas del otro y ocultando las suyas, no faltaba más. A doña Bachelet, mostrando la suficiencia del que sabe que ya tiene todo ganado y, entonces, no importa lo que proponga. Al ME-O tratando, desesperadamente, de lograr su logro anterior y, por eso, tratando de hablar más lento, claro e inteligente. Al derechista Parisi, descolocado por las denuncias, verdaderas, pero picotas y muy poco finas y hábiles, de su adversaria principal, ¡oh, tiempos que corren!, la hija de un militar de la dictadura, doña Evelyn Matthei. Doña Roxana Miranda, más que respetable, porque corre sola, hablando en el desierto. Y de los demás, disculpen quien pueda sentirse herido, no vale la pena hablar...

Algunos dicen que esto es una fiesta democrática por la cantidad de los que pueden presentarse a candidatos a presidente. Sí, claro, pero como decía más arriba, eso sería cierto si cada uno de ellos tuviera al menos una propuesta original y defendible a como dé lugar. Lo siento, la mediocridad y el lugar común, la estupidez y el personalismo, el resentimiento y el "carerrajismo", se han instalado en esta elección como pocas veces, y eso no le hace bien ni a la democracia ni a la política. Y eso lo sabemos, marcado a fuego, por toda la experiencia que tuvimos en este largo país de desastres. Seguramente el Chicho, con sus convicciones profundamente democráticas, se dio cuenta de todo eso y mucho más, y por eso murió como murió y habló como habló. Y eso que la mayor parte de nosotros le dimos la espalda, alegando que había "que avanzar sin transar" y que "no nos moverán y el que no crea que haga la prueba?". ¡Qué manera de ser necesarios los chichones y las heridas para darse cuenta de lo que perdíamos actuando así! Pero, por favor, no crean que esto signifique derogar al pensamiento crítico y al actuar sin contemplaciones, sólo es una manera de llamar a seguir en la crítica más severa junto a la convicción del "largo camino hacia las instituciones", como decía Rudi Duschkte, ese líder genial de mayo 68, versión alemana.

Ninguno de los candidatos son en verdad defensores a ultranza de la libertad, el poder constituyente y la crítica sin contemplaciones, pero siendo lo que hay, creo que está claro dónde podemos elegir teniendo en cuenta el viejo dicho "más vale diablo conocido que diablo por conocer"... Una pena o una lástima, como a usted le cante, cómplice lector... To be continued.



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