EL Observador

13:10 hrs. Martes 29 de octubre de 2013 María Felisa Terraza

El envejecimiento de la población y sus desafíos

América Latina está envejeciendo de forma paulatina, pero inexorable debido a la transición demográfica. Esta transición es el paso que han tenido nuestros países desde un estado demográfico preindustrial, caracterizado por altas tasas de mortalidad y natalidad a otra fase industrial y post industrial caracterizada por el retroceso de estas mismas tasas.

Esto significa que en todos los países de la región la proporción y el número de personas mayores de 65 años y más, se incrementarán sostenidamente en los próximos decenios, lo cual dará por resultado que la proporción de personas mayores de 65 años será cinco veces mayor, en el año 2050, que la población de ese mismo rango etario de la actualidad.

Chile se encuentra en una categoría de envejecimiento catalogada como "envejecimiento moderado/avanzado", lo cual plantea importantes retos para los gobiernos, del que no puede sustraerse la comunidad.

¿Por qué envejece la población? Existen dos causas principales, esto es: el descenso de la fecundidad y el crecimiento de la esperanza de vida.

Hay varios factores que inciden en la disminución de los nacimientos, entre las cuales podemos indicar al proceso de educación formal que ha crecido en los últimos años. Antes, se exigía para muchos trabajos ?educación primaria completa?, pero en la actualidad, ¿quién encuentra trabajo con octavo año básico? Es así como los jóvenes que aspiran a tener carreras técnicas y universitarias como medio para lograr mejores ingresos, aplazan la paternidad hasta salir a trabajar y consolidar su situación económica. Por otra parte, el ingreso de las mujeres al mundo laboral, implica que muchas parejas jóvenes opten por tener a lo sumo dos hijos, que es un número que se considera ?aceptable? tanto para el manejo familiar como para las proyecciones educativas y laborales de esos hijos.

El crecimiento de la esperanza de vida se debería a que los avances en cuanto a las políticas de salud como de la salud misma, han hecho descender las tasas de mortalidad en las distintas etapas de la vida, por ejemplo, en nuestro país, en 1990 por cada mil niños que nacían, morían diecinueve antes de los cinco años, esta cifra se redujo a nueve en 2012.

Como consecuencia de lo anterior nos encontraremos con una situación que debería ser motivo de análisis por parte de los gobiernos y de reflexión de los ciudadanos, esto es el envejecimiento de la población, siendo una de las principales repercusiones la reducción del porcentaje de trabajadores respecto al de jubilados que desequilibrará ciertamente los actuales modelos previsionales y de salud pública.

En columnas anteriores he apuntado a la necesidad que la comunidad participe en los procesos de decisiones, las autoridades de por si no pueden -ni deben- tomar decisiones que nos afectarán en todos los ámbitos de la vida sin tomar en cuenta las necesidades de la población. Las agrupaciones de personas, ya sea a través de los centros de adultos mayores, las juntas vecinales, los jóvenes, tienen mucho que aportar para la salud social, y ya que estamos en tiempos de elecciones deberíamos votar por aquellos que contemplan la participación ciudadana como elemento vital del desarrollo de un país.



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