EL Observador

12:10 hrs. Martes 29 de octubre de 2013 Juan Carlos Cerda Ruz

¿Dulce o travesura?

Con el pasar de los años, la frase "dulce o travesura" se ha vuelto cada vez más frecuente entre los niños que salen a las calles a celebrar "Halloween", otra festividad importada directamente desde los Estados Unidos, que gana cada vez más adeptos en nuestro país.

La fiesta de Halloween tiene su origen en una festividad que proviene de la cultura celta y contiene también elementos aportados por los romanos cuando el imperio conquistó a esta cultura.

Halloween es una costumbre que llegó al país a principios de la década de los 90, que se masificó con el paso de los años y lo que comenzó como una fiesta exclusiva para los niños hoy es un festejo donde convergen grandes y chicos, para la cual todo el mundo se disfraza y es común ver a los niños pidiendo dulces por las calles cada noche del 31 de octubre. Esta fecha corresponde al último día del año, de acuerdo al antiguo calendario celta, donde la tradición indicaba que los espíritus de las frutas, vegetales, animales y de los muertos bajaban a la tierra para causar pena y congoja a los hombres.

Entre las almas en pena que se hacían presentes destacaba sobre las demás la calabaza, que se consideraba una esencia positiva. De ahí entonces la tradición de calarlas, dándoles una expresión humana sonriente e iluminada por dentro.

Esta celebración es una buena oportunidad para el comercio, aprovechando la masividad y aceptación que ha logrado en el país. También debemos considerar que Chile es un país condicionado a importar todo lo que viene de afuera, considerando que estamos inmersos en una economía y en un mundo más globalizado, donde ya es frecuente adoptar costumbres y tradiciones foráneas.

Sin embargo, ya que esta fiesta "para los niños" llegó para quedarse, es importante tener presente que los productos alimenticios que se van a repartir sean saludables y que los artículos a comercializar, tales como disfraces y accesorios cumplan con las normas correspondientes, especialmente en lo que se refiere a la prevención del peligro y toxicidad.

También es necesario recalcar que cuando los niños salgan a buscar dulces a casas de gente que no conocen, deben hacerlo acompañados por personas adultas. Asimismo los padres pueden aprovechar de promover valores en sus hijos, tales como el respeto, la alegría de vivir, el amor al prójimo y a compartir... ¿Dulce o travesura?



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