EL Observador

16:48 hrs. Lunes 21 de octubre de 2013 Farid Chalhub Namur

Cuando Gardel canta (BA)

Camino por la calle O´Higgins frente a la plaza y me detiene una señora de cara conocida y nombre desconocido y me dice: "Le aviso que viene Carlos Gardel a Santiago, a usted le gusta el tango y creo que le gustaría ir a ver sus actuaciones". ¿Qué tal? Entiendo inmediatamente que el "dato" dado por esta distraída señora tiene como causa la publicidad de TV y radio que invita a cuidar el presupuesto no malgastando el dinero y que usa el nombre de Gardel. Le expliqué con sencillas palabras que hay una frase, "Hoy canta Gardel" que nació en Argentina, extendiéndose a otros países y que tiene que ver con el día de pago en una empresa, fábrica o entidad de cualquier naturaleza donde trabaje gente.

Gardel, que nació en 1890 -parece que en Francia- y murió en 1935 en Colombia a raíz de un accidente de aviación, era muy conocido por su generosidad y siempre mostró sensibilidad ante la pobreza, tal vez por no ignorar su origen y su infancia difícil. Cuando este célebre cantante de tangos se presentaba en algún local (era costumbre que los artistas al finalizar su actuación cobraran de inmediato) abandonaba el lugar por la puerta trasera, siendo esperado por numerosas personas de escasos recursos para solicitarle ayuda. Nunca el "Zorzal Criollo" -uno de sus tantos apodos- hizo oídos sordos a estos pedidos, repartiendo dinero entre quienes esperaban.

La frase "Hoy canta Gardel", se habría acuñado alrededor de 1930 usándose para correr la voz que en un teatro determinado estaría el más famoso cantante de tangos de la historia y así los más necesitados lo podrían esperar y beneficiarse de su generosidad. Existe también, otra frase muy usada con el apellido del artista "Anda a cantarle a Gardel", que equivale a pedir que dejen de fastidiar o "hinchar las pelotas".

Conozcamos una anécdota de Carlos Gardel que era dueño de un gran sentido del humor, lo que tanto falta en nuestros días. Se lustraba los zapatos y el muchachito lustrador le preguntó qué se ponía en el cabello para tenerlo tan reluciente y bien peinado. Gardel le contestó: "No le cuentes a nadie, uso dulce de membrillo, ojalá jalea, es un fenómeno". Volvió a los pocos días donde el mismo lustrabotas quien lucía el cabello como un casco negro, haciéndole saber al cantante que le había hecho caso, que el cabello se le veía igual que a él, pero que por favor le confidenciara el secreto para que no se le pararan tantas moscas en la cabeza.

Le guste o no el tango, conozca o no a Gardel, es bueno que cuide su presupuesto porque si bien el dinero no hace la felicidad, es lo único que ayuda a comprarla (si es que se puede).



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