EL Observador

20:43 hrs. Viernes 04 de octubre de 2013 Alfredo Fernández Piraíno

La generación de nuestro 1984

Alfredo Fernández Piraíno / Profesor de Historia

En 1947 George Orwell imaginó un mundo del futuro donde el Estado lo controlaba todo y la gente vivía bajo constante opresión. Su visión de futuro era una abierta crítica a los sistemas totalitarios (nazi y en especial el comunista-staliniano) quedando plasmada en la novela del mismo nombre: "1984".

Quiso la vida que en el 1984 "real" un grupo de jóvenes se reuniera en el viejo y querido Liceo Santiago Escuti Orrego de Quillota. Tal vez fue el azar, tal vez el destino, o quizá Dios, pero quiso la vida que una treintena de adolescentes coincidieran y compartieran parte de su destino en el entonces Cuarto Medio "A".

Fue la "Generación `A´ de 1984" tan típica como suelen ser todas las generaciones de estudiantes que llegan al fin de su ciclo. El pelusón de siempre, los mateos, el chupamedias, los sacadores de vuelta, los buenos para la pelota y los de bajo perfil. Había, como en todos los cursos comunes y corrientes, también algo extraordinario: éramos nosotros, y no otros, en el mismo lugar y al mismo tiempo compartiendo sueños y anhelos, mirando el futuro entre esperanzados y temerosos.

Y henos acá, a punto de cumplir las tres décadas reunidos nuevamente. Peinando canas y amasando barrigas, pero los mismos de siempre. Todo ha cambiado y todo sigue igual.

Pero en esta ocasión la reunión tiene algo especial. Nuestra querida profesora de "Castellano" (como se decía entonces) Angélica Carmona pasa a retiro después de una agotadora vida de maestra. Ya antes lo hizo nuestra profesora jefe Egle Vergara. Debían ser ellas -y no otras- quienes nos acompañaran en su momento. Eso las hace extraordinarias.

Sean estas breves palabras un homenaje a nuestros maestros y maestras que día tras día entregan parte de su vida por el bienestar y futuro de otros. A Angélica y a los que ya nos dejaron (como el profe Salinas y Rosita Araya), un gran saludo y agradecimiento por su labor.

Como dijo alguien que cantaba bien y escribía mejor: "La vida es eso que ocurre mientas planeabas otra cosa", por lo mismo, no me hago ilusiones respecto a la cena de reencuentro del próximo año. Debiera ser "en grande", es cierto, pero ¿para qué planear? La vida nos reunirá de nuevo, acaso el azar, tal vez el destino, o quizá Dios. Ya veremos.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.