EL Observador

11:57 hrs. Martes 17 de septiembre de 2013 Ramón García Gómez

La salud pública en estado crítico

Para nadie resulta desconocido que la salud pública pasa por una importante crisis. Como dirigente y consejero regional del Colegio Médico de la Región de Valparaíso hemos hecho un profundo análisis de la situación por la que atraviesa la salud pública y en ese debate estamos porque la salud municipalizada pase definitivamente a manos del Ministerio.

Las causas son visibles. Hemos visto que la salud municipalizada ha empeorado con el tiempo y sin menospreciar el aporte que realizan los colegas extranjeros, el sistema de salud primaria debe acudir a ellos puesto que los médicos chilenos observan nulas posibilidades de perfeccionamiento y pocos nexos con los hospitales, es decir, una total falta de incentivos, no sólo económicos, que hace que, lamentablemente, hayan médicos de primera y segunda categoría, al menos así se sienten.

Años atrás trabajábamos en los hospitales y a la vez desarrollábamos horas en los policlínicos y consultorios lo que le permitía a la salud primaria contar con médicos especialistas en las ramas más requeridas como pediatría, cirugía, ginecología, etcétera, ello antes de que se iniciara la municipalización del todo el sistema.

Otro factor es que los alcaldes, que desde hace unas décadas deben ser los gestores de la salud municipalizada, no tienen los conocimientos técnicos, así como tampoco los tienen en materia de educación, al menos en la mayoría de los casos y cada día están menos capacitados para ejercer el cargo.

En concreto, todo ello provoca que la gente recargue los servicios de urgencia en hospitales como Viña del Mar y Valparaíso, en donde además de llegar todo lo complicado, concurre la población que debió ser atendida en los consultorios o que no quiso atenderse en los SAPU correspondientes, lo que ha ido colapsando el sistema.

Además, las autoridades actuales y a partir de la Concertación, empezaron a comprar servicios en vez de invertir en capacidad instalada para hacer un gran hospital de urgencias. Vemos como esta gestión ha hecho crecer económicamente a las clínicas, puesto que las camas para pacientes críticos las tienen los privados, lo que conlleva a que los hospitales sigan endeudándose cada vez más. Así hemos tenido problemas sanitarios graves como la rabia en Quilpué, con procedimientos inconcebibles como la poca rigurosidad en los protocolos de vacunación que están establecidos.

Cada vez que se analiza esta crisis crece la necesidad de la construcción de un hospital de urgencias en el Hospital Van Buren, en donde además de contener el centro de neurocirugía regional, se requiere de un servicio de cirugía de resolución máxima quirúrgica. Pero estamos atrasados tecnológicamente a pesar de que se han hecho muchos esfuerzos. Por ello, debemos mantener este debate de cara a la comunidad y aportar experiencia para que la salud pública salga de su estado crítico.



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