EL Observador

11:59 hrs. Viernes 13 de septiembre de 2013 Alejandro Pacheco Guzmán

Los cuarenta años más largos de la Historia de Chile

El 11 de septiembre del año 1973 es una fecha que marcó a fuego los destinos de nuestro país, tanto que a cuarenta años de este violento hecho aun los bandos no se ponen de acuerdo en las cosas que pasaron, especialmente lo que tiene relación con la violación sistemática de los derechos humanos.

Yo nací ocho años después de este acontecimiento y muchos dirán que no tengo derecho a opinar sobre lo que pasó ese día, las causas del golpe y menos sobre los 17 años de la dictadura. Sin embargo las decisiones y los hechos acaecidos durante este periodo de la Historia de Chile afectaron mi vida para siempre. Mi intención no es abanderizarme por alguna de las dos posturas, ya que aun y pese al tiempo transcurrido genera divisiones en nuestra sociedad.

Muchos dicen que derrocar al Presidente Allende era absolutamente necesario, pero eso nos da a entender que cuando un gobierno no nos gusta tenemos el mal llamado ?Derecho a Rebelión?, lo que da una pésima señal para las próximas generaciones y demuestra que la clase política de esa época -muchos de los cuales siguen vigentes- no tuvo la capacidad de solucionar los problemas y las diferencias con el diálogo. Mucha gente pro régimen militar argumenta que si no se actuaba íbamos derecho a convertirnos en la segunda Cuba, pero la ficción no es parte de ningún análisis serio.

Después que la Junta de Gobierno tomara el control del país comenzaron las violaciones a los derechos humanos, disfrazándolo como una falsa guerra y usando muchas veces los medios de comunicación para contar una serie de mentiras, incluso justificando el asesinato de colegas periodistas. Mucha gente aun duda de la existencia de los desaparecidos, diciendo que varios están tomando sol en el Caribe. Lo mismo pasa en Cuba, China y Corea del Norte.

Eso no se pude permitir en ningún país del mundo, sea de la tendencia política que sea. La democracia es un sistema no perfecto, pero hasta el momento es el mejor que hay. Las nuevas generaciones debemos aprender de todo esto que pasó y darle el valor a la Democracia, el derecho a manifestarse, a la libertad de expresión y todo lo que hemos conseguido y falta por conseguir después de cuatro décadas.

Muchos celebrarán esta fecha, porque están agradecidos de los beneficios que les trajo el neoliberalismo instaurado por Pinochet y compañía, sin embargo creo que no se puede cimentar las bases de un país con sangre, especialmente con la de personas que no tuvieron un juicio ni derecho a defenderse.

Es hora de ser sinceros y contar lo que pasó, hacer justicia y posteriormente reconciliarnos como país, aunque en muchos casos ya sea demasiado tarde. En algunas oportunidades se ha condenado a ex militares, pero lamentablemente no han mostrado una pizca de arrepentimiento y también el hilo se ha cortado por lo más delgado, como dice la sabiduría popular.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.