EL Observador

11:48 hrs. Lunes 26 de agosto de 2013 Paola Ríos Gozalvo

Rabia, un fantasma que vuelve a aparecer

Los primeros casos de rabia en Chile fueron descritos por Darwin ya en 1843 y en 1929, A. Durán describió el primer caso de manera científica. En la Región Metropolitana hubo uno en 1969 y en 1972, se registró un brote de rabia transmitido por perros, lo que provocó una campaña de vacunación y prevención para erradicar la enfermedad. En 1996, un menor fue contagiado en la Quinta Región por la variante 4 de murciélago (Tadaria brasiliensis), espécimen que fue encontrado entre los juguetes del niño, el que lamentablemente murió. Se trata del último caso registrado en Chile antes del ocurrido hace unos días en Quilpué, cuyo diagnostico fue confirmado por las autoridades sanitarias chilenas y refrendado por el examen efectuado en los Estados Unidos, lo que viene a desmentir versiones que circulan respecto de que se trataría de un caso de meningitis.

Para ampliar la información al respecto, existe una actualización elaborada por el doctor Patricio Berríos Etchegaray, disponible en la página del Minsal y en nuestrasalud.cl.

Es importante consignar que la rabia se da en todos los mamíferos, por lo tanto afecta a también a gatos, hámster, hurones, etc., por lo cual deben ser vacunados por sus dueños.

En la mayoría de las comunas el problema radica en la prevención de la enfermedad, lo que está asociado a la vacunación de todos los perros. Visto así, la solución no va por el lado de las matanzas, sino más bien por la responsabilidad de los amos y de las autoridades sanitarias en el caso de los perros de la calle, labor que está establecida por ley.

En términos reales lo que sirve son las acciones concretas. Si en Quilpué, por ejemplo, acudieron 500 personas a manifestarse contra la matanza de perros -lo que es encomiable- podrían organizarse para que cada una de ellas aporte una vacuna para un perro callejero, cuyo costo es variable, siendo siempre más baratas en las municipalidades.

En Quillota, se puede vacunar a los perros a través de la entidad edilicia, con el solo requisito de que el propietario sea beneficiario de Fonasa. Ahora, en el caso de que se detecte un murciélago con rabia, el Estado está obligado a vacunar a todos los animales, tal como se hizo en Quilpué.

Se debe tener presente que la autoridad puede exigir a los dueños de perros la presentación del certificado de vacunación contra la rabia -del cual el veterinario a cargo debe mantener una copia-, pues de lo contrario se exponen a multas y hasta al retiro del animal.

Para finalizar es importante mencionarque el decreto 89/02 que reglamenta la prevención de la rabia, no contempla la vacunación obligatoria para los veterinarios ni para los estudiantes de la especialidad, los que deben -en razón a sus funciones- proveérsela de manera particular, lo cual es una falencia de la actual normativa.



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