EL Observador

14:04 hrs. Miércoles 21 de agosto de 2013 Nolasco Morales Morales

Delincuencia al acecho

En este último tiempo el debate anti delincuencial ha pasado a otro plano, ni siquiera a segundo plano, porque para la autoridad gobernante le son más importantes las próximas elecciones de noviembre. Cada día que pasa los vecinos de las comunas de Quilpué y Villa Alemana están siendo cercados por los antisociales, quizás no a tal grado como sucede en las grandes ciudades como vemos a través de los noticieros.

La comercialización y el consumo de drogas ilegales no solo constituyen delitos en sí mismos, sino también alimentan un amplio rango de conductas delictuales. Como sociedad no podemos quedarnos de manos cruzadas al ver cómo personas inocentes resultan asesinadas o heridas en balaceras o en ajustes de cuentas. Quizás usted dirá que nuestras comunas son tranquilas; sí, es cierto en comparación a otras, pero también sufrimos el flagelo diario de la delincuencia, se nota poco porque no tenemos la cobertura televisiva.

Este problema nos indica también la necesidad de reforzar todo tipo de programas de prevención y en especial en los grupos más vulnerables de nuestra sociedad, encaminados al aislamiento de toda conducta delictiva. No cabe duda también que nuestras autoridades comunales están preocupadas de la prevención de todo hecho ilícito, con programas de prevención ciudadana y a la vez con programas deportivos y otros.

Quizás muchos se preguntarán en qué mundo estamos, si en este país todos roban: las AFP, las Isapres, las cadenas de farmacias, las transnacionales, etc. Todos roban y qué se puede esperar, siguen el ejemplo de otros, pero diferenciando que a estos señores no los toca nadie. Estamos mal como sociedad, algo falla o ya es costumbre el estado delincuencial en nuestro país.

Desde la perspectiva del problema delictivo inmediato, la sociedad espera que se debatan -una vez más- propuestas serias de seguridad ciudadana, realistas sobre este tema tan delicado que tiene a la mitad de los chilenos enrejados en sus propias casas en esta campaña electoral que se avecina. Mientras tanto, nos refugiaremos dentro de nuestras casas con los ojos bien abiertos porque el delincuente común y corriente está al acecho, pero sin despreocuparnos de los delincuentes de cuello y corbata que nos roban sin que a veces nos demos cuenta.

Mientras tanto, aún tenemos algo de tranquilidad en nuestras comunas y esperemos que todo siga igual y que vivamos tranquilos con nuestras familias como Dios manda como dirían muchos vecinos. Nuestra tranquilidad y confianza estará puesta en nuestras autoridades y policías, que cuando no están confundidas con su quehacer hacen como corresponde su pega y eso nos orgullece a todos.

Y usted vecino, ¿qué opina?



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