QUILLOTA.- Los antecedentes de este caso policial son, aún, confusos y forman parte de una investigación que la Fiscalía pretende formalizar este viernes, cuando un ex gendarme, de 52 años; y su hijo, un soldado conscripto de 19, sean presentados nuevamente ante el Tribunal de Garantía de Quillota, por la grave denuncia hecha por una mujer de 25 años.
Ambos se mantienen detenidos desde la mañana del miércoles, cuando fueron señalados por la dama, como los responsables de haberla violado, pero sin los antecedentes suficientes como para que el Ministerio Público formalice cargos contra ellos.
Según el relato de la mujer, los hechos se habrían producido el martes, cerca de las 19 horas, cuando ella se bajó de un bus que venía desde Valparaíso, en el paradero de la Avenida 21 de Mayo con Manuel Rodríguez, en las cercanías del hipermercado que se ubica en el lugar. La denunciante contó que fue abordada por dos sujetos, quienes le consultaron por una dirección y, una vez que ella respondió lo que le preguntaban, en cosa de segundos le pusieron un paño en la cara, con un compuesto que la habría adormecido. Asegura que, tras ello, la subieron a un auto con apariencia de taxi colectivo, que marchó en dirección desconocida.
La mujer no recuerda a qué sitio la llevaron, pero describe que los dos sujetos la habrían violado en reiteradas ocasiones, para, posteriormente, cerca de las dos de la madrugada, abandonarla en un sitio eriazo, ubicado en Avenida Alberdi, cercano a la sede de la Universidad de Los Lagos.
Posteriormente, la mujer concurrió a la Unidad Policial a estampar la denuncia correspondiente. Con las descripciones aportadas por la mujer, personal policial del Cuadrante 2, cerca de las 02:40 horas hizo un recorrido por el sector aledaño donde fue abandonada y, tras un reconocimiento que hizo la víctima del menor de los sujetos, se detuvo a un joven de 19 años, quien es un conscripto que hace su servicio militar en el Regimiento Granaderos.
Tras el reconocimiento, el aprehendido fue llevado hasta el hospital para constatar lesiones. Hasta ese lugar, cerca de las 5:15 horas llegó su padre, un ex gendarme de 52 años, cuyas características eran similares a la descripción dada por la mujer del otro hombre que habría participado en el hecho, siendo detenido al interior del recinto asistencial.
Así fue como padre e hijo fueron detenidos por Carabineros, pasando a control de detención la mañana del miércoles en el Tribunal de Garantía de Quillota, donde el Ministerio Público no les formalizó cargos, sino que pidió la ampliación del plazo de detención, para reunir antecedentes que permitieran sostener responsablemente la imputación de delitos.
La mujer señaló que fue drogada y obligada a ingerir algunas sustancias que desvirtuaron su sentido de la realidad, por lo que poco recuerda de los hechos. Sin embargo -manifestó el fiscal- la mujer no dudó en reconocer al mayor de los hombres como uno de los que la atacó. Además, dijo que tratando de defenderse profirió unos rasguños a uno de sus captores, estableciéndose que el menor de los detenidos presentaba lesiones de este tipo.
Pese a que no quisieron entregar formalmente su versión sobre la denuncia que pesa contra sus familiares, parientes aseguran la inocencia de ambos. Incluso, señalan que, cuando salgan de prisión, podrían presentar acciones judiciales por la situación que están viviendo. El argumento sobre el cual sostienen esa afirmación, se basa en que el joven detenido asegura que volvía de una fiesta en un colectivo, cuando vio que una mujer necesitaba ayuda. Por ello, habría hecho parar al vehículo para ver qué ocurría y, cuando el chofer del colectivo llamó a Carabineros y le dijeron que esperara en el lugar, el conductor decidió continuar su ruta, dejando al joven solo con la mujer. Ante esa situación, él igualmente se habría retirado del lugar, siendo detenido a minutos después. Su padre llegó a buscarlo al hospital, donde lo aprehendieron por coincidir con una descripción de la mujer.
Un antecedente que faltaba el miércoles eran los exámenes forenses, pues, según pudo conocer "El Observador" -y es además un reclamo de la familia de los detenidos- la denunciante no quiso someterse a exámenes médicos forenses en el Hospital San Martín.