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Publico el: 27/07/2010 20:09
¿Dónde habrá tirado la toalla el Guatón Alvarado?

Por: Miguel Núñez Mercado

Reportero

En verdad, nadie puede decir, a ciencia cierta, si alguna vez existió el inolvidable Guatón Alvarado. Aunque para el caso da lo mismo, porque si es realmente imposible verificar su presencia de carne y hueso, está más vivo que nunca en la memoria de los olmueínos. Estos, seguramente, le han abundado las hazañas para hacerlas más imperturbables al paso del tiempo.

El Guatón Alvarado está intrínsicamente ligado a la historia deportiva de Olmué. Aunque quizás nunca lo supo, cuando se ganaba algunos pesos con el sudor de sus oponentes -porque a él no se le movía un pelo- que rodaban a sus pies por la fuerza de sus puños. Según aseguran, el escenario era una casa de calle Portales, donde existió, en los años 40, un mítico club de box.

Desde allí saltó a una legendaria fama que parece ser imperecedera. Su nombre aún está en la boca de muchos olmueínos, que lo señalan como imbatible. No sólo en el destartalado ring de calle Portales, sino también debajo de las carpas de los circos. Estos, cuando llegaba la primavera, echaban sus raíces en los floridos campos de Olmué.

Para algunos olmueínos no es muy nítido el recuerdo del Guatón Alvarado. A veces, los años transforman lo vivido en una nebulosa y sólo sale a flote lo que guarda el corazón. Es el caso del invicto Peso Pesado, que les pegó a todos los gigantones de los circos que le pusieron enfrente, pero que -principalmente- le ganó al olvido en un match que aún parece interminable.

Hay algunos que aseguran que era un inquilino de un fundo. El más cercano a darle una ubicación geográfica al inolvidable Guatón Alvarado es el actual alcalde de Olmué, Tomás Aranda, que también es dueño de una imaginación fecunda. Asegura, que el rotundo púgil era un campesino del fundo de los Iber. Aunque lo que más se recuerdan son sus esponjadas historias sobre la lona de un ring.

Poco para una historia de la máxima atracción boxística de todos los tiempos en Olmué. Un verdadero Rocky adelantado a su tiempo y en un espacio geográfico distinto. Si es que aún vive debe tener unos noventa años. Y, si ya no existe, con su enorme humanidad corpórea e invicta, aún permanece intacta en la memoria de muchos olmueínos y -en la vida o en la muerte- el recuerdo es lo único que importa.

De todos modos, si el caso es el último y el inolvidable púgil olmueíno existió realmente y -como nos ocurrirá a todos- perdió definitivamente su pelea con la muerte, igual cabe preguntarse: ¿dónde habrá tirado, por fin, la toalla el invencible Guatón Alvarado?

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