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Publico el: 26/02/2010 21:22
Que le laven el auto le puede costar caro

Por: Magdalena Córdova

Periodista - Oficina de Mediación Comunitaria

Plan Comunal de Seguridad Pública

Desde hace algunos años, la Plaza de Armas de San Felipe se ha ido poblando de los más diversos personajes que utilizan este espacio público para diferentes actividades.

Sin duda se trata de un lugar que comunitariamente está siendo utilizado de manera efectiva, cumpliendo con su propósito público, donde además puede expresarse la diversidad de nuestra comunidad. Sin embargo, esta expresividad no puede pasar a llevar la ley y los derechos del resto de los ciudadanos, quienes también pueden utilizarlo.

Al observar la realidad que registra a diario nuestro principal centro de convivencia comunal, queda en evidencia una actividad que legalmente está fuera de lugar por donde se le mire. Se trata del lavado de vehículos particulares en plena vía pública, actividad que actualmente no sólo tiene como escenario las calles que rodean la Plaza de Armas de San Felipe, sino también las arterias de las manzanas aledañas.

Dinero fácil, rápido y rodeado de informalidad; pueden ser algunos de los atractivos que llevan a varias personas a desempeñarse como lavadores de automóviles callejeros, actividad que por lo demás se encuentra sancionada y prohibida por la Ley de Tránsito.

Varias voces ciudadanas se han levantado para criticar la realización de esta actividad, que dentro de la dinámica actual me atrevería a decir que se viene presentando desde hace más de 10 años, periodo en el cual las autoridades la han tratado de mermar a partir de la sanción hacia quienes realizan este oficio. Sin embargo, ha permanecido en el tiempo e incluso ha proliferado con fuerza.

Si bien el lavar automóviles en las calles es sinónimo de “trabajo” e ingresos para algunas familias, también entorpece el libre circular de peatones y automovilistas, amedrenta a los ciudadanos, contamina las calles, estropea el pavimento y está comprobado que, al igual que el comercio ambulante, va asociado a otras problemáticas de seguridad ciudadana, tales como tráfico, consumo de drogas, daños y robos.

Países desarrollados incluso prohíben esta actividad, tanto para particulares como para lavadores callejeros, debido a que se ha determinado que provoca un alto daño al medio ambiente, a partir de los líquidos peligrosos y de difícil tratamiento que se desprenden de la limpieza, razón por la cual sólo la autorizan en centros establecidos y que cuenten con lo necesario para efectuar el tratamiento de los residuos.

Sin duda estamos a una amplia distancia de poder lograr esa conciencia como para contar con leyes de este nivel, pero de igual manera se está poniendo tope a este oficio a partir de las herramientas existentes.

Es por eso que, si usted está leyendo este artículo y es propietario de un automóvil, le aconsejo que no acceda a que le laven su auto en la vía pública, en especial en las calles del centro de la ciudad, pues una simple fotografía podrá hacerlo pasar más de un mal rato.

Sí, pues tanto Carabineros como inspectores municipales están reforzando la labor fiscalizadora, ampliando las infracciones esta vez no sólo para el que desempeña esta actividad ilegal, sino también para el propietario del vehículo que solicita el servicio, pues si su automóvil es fotografiado mientras recibe limpieza, usted puede ser sancionado con una multa que parte en los 36 mil 500 pesos… mucho más que las “dos luquitas” que cuesta el lavado.

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