El fuerte remezón y sus consecuencias en al agro de nuestras provincias
Bastaron poco más de dos minutos para cambiar de manera importante el desarrollo normal de la actividad agrícola de la zona. Lo primero que se hizo notar fue la falta de suministro eléctrico y la incertidumbre de su reposición, lo que se fue sumando a la constatación de daños tras el fuerte remezón que se sintió en nuestra zona.
Si bien la mayoría de los productores de las provincias de Quillota y Petorca concuerdan en que la zona no sufrió mayores problemas en comparación con lo acontecido en el sur, los daños ocasionados por la falta de electricidad mermarán de alguna manera la productividad, principalmente en paltos.
“Los árboles estuvieron cinco días sin riego, lo que lógicamente ocasiona daños de calibre. Eso se traducirá en menos kilos por hectárea, por lo que nuestra estimación preliminar es un 10% menos aproximadamente”, explica el gerente de operaciones de Agrícola El Canelillo Francisco Villarroel Ruiz.
“Los propios productores del sector tuvimos que contratar una empresa privada para reparar todo y volver a dar la electricidad. La gran pregunta que nos debemos hacer en relación a esto es que cómo pagamos tan caro por la electricidad y no se poseen planes de emergencia”, enfatiza respecto a la falta de respuesta que tuvieron por parte de la empresa abastecedora de electricidad, cuyo personal se encontraba apoyando a Valparaíso.
Concuerda el ingeniero agrónomo Felipe Redondo Sinisterra, quien con su propio equipo de soporte eléctrico debió resolver los problemas ocasionados la madrugada del 27 de febrero. “En Ocoa estuvimos cinco días sin luz y hasta hoy (jueves) aún no llega la luz a Pocochay y se agotaron los generadores. El cultivo en cerro sin luz es sumamente complicado”, indica.
Agrega que este será un año muy difícil sobre todo para la uva. “Para los productores de palta, esto significarán calibres más pequeños, marchitez y fruta quemada, porque el árbol, al no tener agua, saca de donde pueda, incluso de los frutos”, explica, agregando que paralelamente se registraron algunos derrumbes en los huertos y daños en tableros y bombas.
Menos afectado estuvo, en tanto, el conocido productor quillotano Miguel Concha, quien señaló que, por sus propios medios, debieron resolver los daños ocasionados por la falta de luz, pero a un costo mínimo y a la espera de la vuelta a la normalidad del suministro.
Algo parecido ocurrió en Xilema, empresa dediccada al control biológico, donde sólo se registraron daños menores en vidrios y algunas estructuras. “Pero fue lo mínimo y como es fin de temporada, el corte tampoco nos afectó”, señaló su dueño Eduardo López.
Petorca, en tanto, se vio mínimamente alterada, registrando caídas de muros y algunos problemas con los pozos, lo que no llegaó a perturbar las labores de campesinos y agricultores, según informó el dirigente agrícola local, Augusto Correa.
El corte de energía sólo se prolongó por unas 24 horas, lo que posibilitó reorganizar rápidamente el riego. De todos modos el catastro de los daños provocados por el terremoto aún no ha concluido y Correa, espera reunirse en los días sucesivos con distintos agricultores para tener una perspectiva más global de la situación.
En la región, es Indap el encargado de efectuar, a través de sus ocho agencias de áreas, el catastro que constatará los problemas con infraestructura en invernaderos, en sus sistemas de riego, problemas el sector apícola, entre otros.
También se ha solicitado desde la Dirección Regional apoyo a los Equipos Técnicos de los Prodesales instalados en las distintas comunas, en la provincia de Petorca el Prodesal está presente en La Ligua, Zapallar, Petorca, Cabildo y Papudo, al igual que a los consultores pertenecientes a los SAT (Servicios de Asesorías Técnicas) para que evalúen los daños entre los pequeños agricultores con quienes ellos trabajan y que son usuarios de Indap.
ATRASO EN LAS EXPORTACIONES
Mucho más afectadas estuvieron las provincias de San Felipe y Los Andes, donde el movimietno telúrico botó frutos al suelo, provocó daños en bodegas y retrasará los envíos de fruta, de acuerdo a los primeros cálculos.
Así lo explicó el presidente de la Asociación de Agricultores de Los Andes, Angelo Barbieri, quien señaló que producto del terremoto, las cosechas están mucho más lentas. “A eso se suma que raíz de la climatología, es decir, las lluvias tardías. La temporada se atrasó entre 12 a 14 días. Todo esto traerá una serie de consecuencias que nos pondrá más cuesta arriba nuestro trabajo de exportación”.
“El 60 por ciento de la producción todavía está ‘colgada’. Entonces, hay que sacar antes del marketing order, según establece las normas norteamericanas y el Ministerio de Agricultura, la cosecha debe estar enviada de aquí al 21 de marzo”.
Pero hay más. Los productores de uva de mesa deben lidiar con la escasez de mano de obra pues, según Barbieri, “las mujeres tienen temor a salir de sus casas, para no dejar solos a los niños, lo que es muy entendible… Encima, estamos en periodo en que los chicos entran a clases y eso provoca que la atención de las madres esté focalizado en otro ámbito que no es el trabajo”.
Para Barbieri, el terremoto es la coronación de los problemas: “Esta temporada ha sido excepcionalmente complicada. Un dato: estamos en los primeros días de marzo y todavía estamos cosechando flame, cuando es la primera variedad que sale de la temporada. En un año normal, esta no debiera quedar a fines del mes de enero”.
“En la prensa nacional anticipaban que esta temporada iba ser la mejor por la escasez de la fruta y el comportamiento del dólar iba para arriba. Y lamentable, el contexto nos va a perjudicar. Pero soy optimista y creo que saldremos adelante…La temporada ha sido errática. El tipo de cambio nos sigue afectando: el dólar hace unos días pasó de 528 a 514 pesos. Que la divisa norteamericana baje 14 pesos es tremendo para nuestro sector. Siempre nos dicen que nos quejamos, pero es la realidad”.
“SOMOS AFORTUNADOS”
“Afortunadamente, ahora el terremoto no nos afectó tanto. Creo que estamos bendecidos por Dios, porque en las regiones Séptima y Octava hay devastaciones a nivel agrícola”, afirma Barbieri.
Concuerda con él Javier Crasemann, vicepresidente del Comité de Duraznos Conserveros de Calle Larga. “Dentro de todo somos afortunados. Lo que ocurrió fue la pérdida de frutos, que cayeron como si hubieran sido cosechados con una máquina cosechadora de nueces, especialmente los duraznos maduros, que se estiman entre un 20 y 30%”.
Así y todo, Angelo Barbieri cree que en la zona van haber problemas que no se han manifestado todavía. “Haciendo una revisión, habría inconvenientes con el rubro del trigo y también los que trabajan con las hortalizas. Por ejemplo, el estos últimos productores no han tenido problemas por haber adquirido semillas de papas del sur y que venían infectadas. He tenido contactos con gente del sur, sobre todo los que cultivan la manzana y éstos han sufrido los embates del terremoto”.
Agrega: “En cuanto a mis pares de la uva de mesa, algunos han visto caer muchos frutos al suelo. Sé que hubo más problemas en el sector de Punta de Olivos, San Felipe. Con todo este atraso, tendremos que estar embalando hasta finales de abril con algunas variedades como la red globe. Y seguiremos ocupando frío, lo que nos significará que –seguramente- la empresa eléctrica nos subirá pues a partir del 1 de abril comienza a cobrar las horas punta. En todo caso, hice una presentación al Ministerio de Agricultura, para que intercediera a través del ministro Tokman para que las horas punta pudieran ser cobradas el 1 de mayo y no en abril”.
En esta misma línea, el Presidente de la Asociación de Agricultores de Aconcagua y la Confederación de Regantes, Gonzalo Bulnes, manifestó en la semana su molestia por la tardía reposición de los suministros básicos, en especial la luz eléctrica.
“Entendemos que en el caso de un terremoto surgen las emergencias y comprendemos que si hay una empresa que está haciendo todos los esfuerzos por restituir la energía, no tendríamos más que aceptarlo. Pero en este caso estamos viendo que eso no es así”.
“Los daños se generan a los agricultores que tienen riego tecnificado, no se pueden suspender estos riegos por demasiado tiempo sin causar graves daños. Porque no debemos olvidar que las provincias de Los Andes, San Felipe y Quillota, su principal industria es la agricultura…Bajo ese contexto, estamos con las asociaciones de agricultores, regantes y particulares evaluando los daños que esta situación está provocando y cada día que pasa hay mayores daños”.
En el caso de los productores más pequeños, se vivieron severos daños estructurales en las dos provincias del valle de Aconcagua, donde éstos tuvieron que lidiar con daños en los PVC que se utilizan para el riego.
Así lo dio a conocer el jefe de área San Felipe, Adolfo Michel, quien informó que estos están siendo reparados, “porque los agricultores no pueden estar así durante más días. Los reportes que hemos obtenido desde las oficinas Prodesal de la zona sobre las inversiones que hizo Indap, estas no se perdieron. Pero el próximo viernes, ya tendremos un informe más acabado y sabremos si hay más problemas.






