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Por: El Observador | 09/03/2010 15:30
Por celos casi le cortó el dedo a palos a pareja de su ex mujer

Ayer se produjo un terrible ataque en una casa de la avenida Condell, todo motivado por los celos. Una agresión pasional que por poco le costó la vida a un quillotano, quien no tuvo cómo defenderse de la violenta acción del ex marido de su pareja.

Todo se registró en el Nº 1168 de la arteria. A las 7:45 horas de la madrugada del lunes, el santiaguino Gabriel Pérez Tobar, de 31 años y sin antecedentes policiales, golpeó en la casa donde reside su ex pareja, de 25 años. Venía armado con un grueso madero que posiblemente recogió en alguna plaza o cierre de parcela. Quería vengarse del pololo de su ex por los celos que sentía.

Se trataba de un palo impregnado de 10 centímetros de circunferencia, 1,35 metros de longitud, y que pesa unos 2 kilos. Ante la insistencia, la mujer -que aún estaba acostada con su pareja, un quillotano de 42 años- fue a abrir ante su insistencia de su ex, sin notar que era él.

Pero no pudo evitar que Gabriel Pérez ingresara y caminara directo a la habitación de la mujer, como si fuera su casa. Allí, sin mediar provocación ni explicar los motivos de su ataque, dio repetidos golpes a su víctima, que sólo atinó a cubrirse la cara y la cabeza.

Tras el salvaje ataque, el violento sujeto se dio a la fuga. Los golpes que dio a su rival de amores fueron tan terribles, que el grueso madero -que dejó tirado en el piso, manchado de sangre- se quebró durante la golpiza.

Mientras, la mujer llamó a Carabineros y la ambulancia del Samu. La víctima está internada en el Hospital “San Martín” de Quillota con una fractura expuesta en su dedo índice izquierdo, una lesión tan complicada que los médicos están tratando de salvar, pues casi fue una amputación traumática.

Luego de dada la alerta, carabineros de la Cuarta Comisaría salieron a la búsqueda del sujeto, quien enfrenta cargos por lesiones graves e incluso podría ser juzgado por intento de homicidio. Fue buscado en todos los lugares que frecuentaba en la capital provincial e incluso en los buses que iban saliendo a Santiago, pero no pudo ser detenido.

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