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Publico el: 22/01/2009 16:04
Seamos optimistas

Por: Marcelo A. López Marchant

Editor Adjunto de Crónica

Diario El Observador

“Lo peor que puede pasar es que estemos todo el tiempo hablando de crisis”. La reflexión pertenece a Andrés Rojas, titular de la Cámara Regional de Comercio, y en buena forma refleja un ánimo que ha estado algo ausente en la palestra, en momentos en que todo el mundo se agarra los pelos pensando que la famosa crisis financiera llegará a arrasar la región.

Es cierto que el sentido común nos llama a ser cautelosos. Las señales que ha enviado el Gobierno, reforzando de manera inédita con más de US$4 mil millones el empleo y la inversión pública, apuntan a seguir con cuidado el asunto. Pero también es verdad que durante el último trimestre del 2008 los economistas y “analistas” especializados, fueron más bien agoreros que sólo sembraron pánico entre la clase media.

“El Observador” intentó hacer el ejercicio de voltear la mirada en torno a la hecatombe económica que supuestamente se cierne. Poniéndonos en el lugar del vecino que comenta el hecho en un café o en el del padre de familia que lo conversa en la sobremesa, procuramos transmitir –en fácil- un mensaje de calma y optimismo que mal no nos hace.

Porque a fin de cuentas, al mercado le conviene que sigamos consumiendo, que sigamos viviendo nuestra vida cotidiana ligada al acto del comprar, y quienes nos lideran garantizarán las condiciones a los empresarios para que no se corte la cadena. Eso hay que darlo por hecho, sobre todo pensando que este es un año eleccionario, y los gobernantes se esforzarán porque el voto a fin de año dependa de lo que ellos hagan por reducir los impactos de la crisis.

Y también hay que fijarse en las primeras señas de que este temido 2009: dólar estabilizado, caída sólo sectorial del empleo, aumento de la demanda interna, reducción del IPC. Todas son pistas que amortiguan los efectos, y sobre todo los comentarios exagerados de quienes demostraron ser especuladores incluso a la hora de dar sus visiones. Y no le han atinado.

Quedémonos, por ejemplo, con el optimismo de Andrés Rojas quien –siendo cauto- asegura que la región tiene potenciales para resistir la crisis. O con la visión atinada de la seremi de Economía, quien nos recuerda que el sostenido aumento del sector turístico y, tras cartón, el del área universitaria serán un colchón perfecto para dejar de pensar en negativo. Así también el intendente Iván de la Maza, o el del seremi del Trabajo, Edgardo Piqué, quienes no esperarán la desaceleración de brazos cruzados y saldrán a hacerle frente con empleo e inversión.

No se trata de ser irresponsables, pero sí de abandonar ese grisáceo tono que cubre los análisis y dejar de ver los supuestos guarismos que llegarán como un balde eternamente frío que congelará, además de nuestros bolsillos, nuestros espíritus.

No lo permitamos. Seamos optimistas.

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